Romper el silencio
La portada del libro es reveladora de lo que contiene su interior. Una fotografía en blanco y negro muestra el rostro de Dolours Price, la terrorista del IRA, con la parte inferior del rostro cubierto por una prenda oscura, dejando visible únicamente los ojos que nos miran directamente. Sobre la imagen destaca el título «No digas nada».
Esa frase imperativa que da título al libro resume el silencio que rodeó al terrorismo durante el periodo histórico de The Troubles, el conflicto político y armado que tuvo lugar en Irlanda del Norte desde finales de la década de 1960 hasta la firma del Acuerdo de Viernes Santo en 1998. «No hablar» o «guardar silencio» se convirtió en una consigna que marcó tanto el desarrollo del conflicto como el periodo posterior a su final, tal como expone el libro.
El objetivo del escritor y periodista Patrick Radden Keefe es, precisamente, romper el silencio autoimpuesto que envolvió a toda una sociedad, un silencio sostenido unas veces por convicción y otras por miedo. Con este propósito, el autor estadounidense toma como punto de partida un hecho concreto que le sirve para trascender el caso particular y abordar una realidad de carácter más amplio.
En diciembre de 1972, varios encapuchados secuestraron a Jean McConville, una viuda de 38 años con diez hijos a su cargo. En aquel barrio católico de Belfast todos intuían que se trataba de una represalia del IRA, pero nadie se atrevía a decirlo por el terror y paranoia imperantes en una de la peor época del conflicto. El crimen no empezó a resolverse hasta 2003, cinco años después de los acuerdos de paz del Viernes Santo, al desenterrar los restos mortales de McConville en una playa solitaria.
Patrick Radden Keefe comienza su investigación a partir de este trágico suceso: el asesinato de un matrimonio cuyo único «problema» era ser una pareja mixta –ella, protestante; él, católico–, una relación que nunca fue plenamente aceptada por ninguna de las dos comunidades. A través de un entramado de historias cruzadas, el autor va tirando del hilo hasta reconstruir una compleja red en la que unos nombres conducen a otros y cada historia abre la puerta a una nueva. De este modo, poco a poco, nos adentramos en un ecosistema social, político y religioso que permite comprender el contexto en el que se desarrolla el conflicto y, sobre todo, las razones que explican las decisiones y actuaciones de sus diferentes protagonistas.
Entre sus protagonistas destaca especialmente Dolours Price, uno de los rostros más icónicos del IRA. Responsable de diversos atentados y vinculada al secuestro de Jean McConville, Price pasó varios años en prisión, donde llegó a realizar una huelga de hambre. Posteriormente estuvo casada con el conocido actor norirlandés Stephen Rea y mantuvo siempre una postura crítica con el proceso de paz. Junto a ella, Keefe reconstruye también la trayectoria de su hermana, Marian Price, permitiéndonos comprender cómo la militancia y el conflicto marcaron profundamente la vida de ambas hermanas.
Junto a las hermanas Price adquieren protagonismo dos figuras del IRA con trayectorias muy diferentes. Por un lado, Brendan Hughes, veterano comandante del IRA en Belfast y figura clave en las operaciones armadas. Su posterior desilusión con el rumbo del movimiento y su testimonio, grabado para las Boston College Tapes –al que Keefe dedica un amplio capítulo–, aportan una perspectiva histórica y, en cierto modo, pesimista sobre el conflicto y sobre el camino que tomó el republicanismo.
Frente a él aparece su gran amigo Gerry Adams –aunque terminaron enfrentándose-–, histórico dirigente republicano y líder del partido político Sinn Féin. A través de su figura, el libro explora la compleja relación entre la lucha clandestina y la política institucional, así como su ascenso al poder. Keefe examina también la controvertida y reiteradamente negada vinculación directa de Adams con las acciones clandestinas del IRA (cuando todo el mundo sabía que era él quien tomaba las decisiones importantes), situándolo en el centro de una de las grandes polémicas de su trayectoria: la frontera, a menudo difusa, entre la actividad política y la lucha armada.
Pero estos grandes nombres no eclipsan a la multitud de personas que, tanto desde el bando republicano como desde el unionista, ocupan su propio espacio en el relato y terminan convirtiéndose en las piezas de un trágico puzle en el que acabaron encajando aquellos tumultuosos años. Oficiales del ejército británico, militantes del IRA, políticos y gobernantes, sacerdotes y ciudadanos anónimos desfilan por sus páginas, aportando cada uno su propia perspectiva y contribuyendo a construir el retrato coral de un conflicto que estuvo marcado por la violencia, la división y las profundas heridas que dejó en la sociedad norirlandesa.
El libro testimonia la historia de aquellos años en toda su complejidad: desde la etapa más violenta del conflicto hasta el posterior proceso de paz; desde la transformación del IRA de organización armada en movimiento político a través de Sinn Féin, hasta la búsqueda de los cuerpos de los desaparecidos y la exigencia de responsabilidades. Todo ello conduce a una cuestión que sigue abierta y que atraviesa buena parte del relato: la necesidad de afrontar un proceso de memoria histórica que permita reconstruir lo sucedido, dar respuesta a las víctimas y cerrar, en la medida de lo posible, las heridas de un conflicto que todavía permanece presente en la sociedad norirlandesa.
Y siempre con el trasfondo del trágico asesinato de Jean McConville, secuestrada, asesinada y silenciada (en el último capítulo se esclarece parte los hechos) el libro funciona precisamente como un documento que pretende romper con ese silencio pues como se explica los acuerdos de viernes santo están pensados para el futuro pero no para el pasado (con lo cual no hay memoria histórica ni una búsqueda real de responsabilidades).
No digas nada termina siendo una investigación minuciosa en el que se incluye un apartado de Notas donde se especifica por capítulos la procedencia de cada dato o testimonio. Como explica Patrick Radden Keefe en el apartado de Agradecimientos: “Esto no es un libro de historia sino una obra de no-ficción narrativa. Ni los diálogos ni los pormenores son inventados; si en algún momento describo los pensamientos de algún personaje es porque este me lo explicó así a mí, o a otras personas, tal como queda dicho en las notas.”
Es una lectura densa, cargada de datos, nombres y acontecimientos, que exige cierta atención, pero que termina por enganchar gracias a la fuerza de los temas que plantea. La violencia terrorista, la violencia ejercida desde el Estado, la disyuntiva entre continuar la guerra o apostar por la paz, el derecho de las víctimas a exigir responsabilidades y ese silencio que, en demasiadas ocasiones, termina imponiéndose sobre los hechos y sobre quienes los sufrieron son cuestiones que, desgraciadamente, han estado presentes en demasiados lugares y en demasiados conflictos. Quizá sea precisamente esa dimensión universal la que hace que, más allá de la historia concreta de Irlanda del Norte, el libro termine interpelando al lector o lectora.
Escribe Luis Tormo
Título: No digas nada
Título original: Say Nothing
Autor: Patrick Radden Keefe
Traducción: Ariel Font Prades
Número de páginas: 544
Fecha de publicación: 10/09/2020
Sello: RESERVOIR BOOKS
Colección: Reservoir Narrativa

