Charli xcx · Music, Fashion, Film

En 2024, Charli xcx y Brat se convirtieron en un acontecimiento musical. Bajo su apariencia de disco electrónico se escondía un retrato mucho más complejo de la artista, construido a partir de contradicciones. Sus canciones hablaban del éxito y de la fama, pero también de la vulnerabilidad y el miedo a quedar relegada dentro de una industria caracterizada por devorar identidades. Brat consiguió sacar a Charli del territorio de artista de culto y convertirla en un nombre reconocible a escala global.

Después de aquel boom mediático, Charli xcx optó por no repetir la fórmula de Brat. Su actividad posterior muestra, más bien, un progresivo acercamiento al cine desde dos frentes diferentes: la música y la interpretación. Como compositora, participó en las bandas sonoras de Wuthering Heights (Cumbres borrascosas) y Mother Mary, trasladando su sentido musical a un contexto cinematográfico en el que la canción deja de funcionar únicamente como objeto independiente y pasa a formar parte de la narrativa del relato cinematográfico.

Al mismo tiempo, Charli xcx comenzó a explorar el cine delante de la cámara. Su presencia como actriz en películas como Sacrifice, Faces of Death y Erupcja amplió todavía más ese proceso de transformación. A estos trabajos se suma The Moment, falso documental del que también es productora y en el que interpreta una versión ficticia y caricaturesca de sí misma.

Es desde ese contexto desde donde debe escucharse su nuevo álbum. No como una simple continuación de Brat sino como el siguiente movimiento de esa búsqueda de una identidad artística.

Charli xcx, Foto: Atlantic Records

El álbum se distancia de su predecesor desde su propia portada. Si Brat reducía su identidad visual a un fondo verde lima sobre el que destacaba, casi como un logotipo, el título en minúsculas, Music, Fashion, Film apuesta por una fotografía en blanco y negro mucho más cargada de significado. En ella aparecen John Cale, Marc Jacobs y Martin Scorsese, tres figuras asociadas respectivamente a la música, la moda y el cine, las tres disciplinas que dan nombre al álbum. En la edición de lujo, Charli xcx se incorpora también a la imagen.

El disco abre con Rock Music, un comienzo significativo pues parece anunciar un giro respecto al universo eminentemente dance de Brat, especialmente cuando Charli sentencia que “I think the dance floor is dead” (“Pienso que la pista de baile está muerta”). Sin embargo, la frase funciona más como una declaración irónica que como una ruptura real. Aunque las guitarras adquieren un protagonismo destacado, aparecen distorsionadas, procesadas, los elementos electrónicos mantienen el ADN de la artista. Music, Fashion, Film no es, por tanto, un disco de rock: utiliza el rock como una nueva textura dentro de su lenguaje electrónico. La contradicción presente en la letra de Rock Music se convierte en un elemento clave del álbum.

Esa tensión entre lo que parece ser y lo que realmente es la tenemos también en una canción como SS26. Aquí toma como punto de partida una temporada de moda —Spring/Summer 2026— para construir una imagen casi distópica: mientras el mundo parece dirigirse hacia el caos, la industria continúa funcionando como si nada ocurriera, encerrada en su propio universo de pasarelas y consumismo. La frase “Nothing’s gonna save us, not music, fashion or film” (“Nada va a salvarnos, ni la música, ni la moda ni el cine”) resume precisamente esa idea y da sentido al propio título del álbum. Card Declined sigue esa línea pesimista, las compras adictivas (en la primera parte de la canción) no soluciona la ausencia como se certifica en la segunda parte: “I keep thinking ‘bout you every single day” (“Sigo pensando en ti todos los días”).

Las canciones se suceden con una rapidez casi vertiginosa: once temas en apenas treinta minutos, muchos de ellos rematados con finales abruptos que interrumpen su desarrollo. Este recurso contribuye a dotar al álbum de una textura cercana al grunge y al post-punk, pero, sobre todo, refuerza una de sus ideas centrales: la fugacidad y la inmediatez de una vida marcada por la velocidad. En este sentido, la forma del disco parece reproducir aquello mismo que tematiza: canciones que irrumpen, se desarrollan y desaparecen casi antes de que podamos asimilarlas. Camera profundiza en esta reflexión desde otra perspectiva, al plantear la necesidad de replantearse la propia vida y recuperar la autoría sobre la identidad a través del arte. El videoclip refuerza esta lectura al mostrar a Charli XCX ocupando el lugar de directora de un rodaje. El siguiente tema 2007 reflexiona que dentro de esa nueva búsqueda de la identidad hay que tener en cuenta las versiones pasadas de uno mismo.

I’m Afraid es uno de los temas en los que la vulnerabilidad de Charli XCX se hace más explícita. La artista se presenta como una figura que ha alcanzado un enorme grado de control sobre su carrera, su imagen y su discurso, pero ese dominio no consigue disipar una inseguridad que permanece latente. Bajo la seguridad de la estrella consolidada aparece, así, el miedo a que todo lo construido no sea suficiente y la ansiedad ante la posibilidad de no estar a la altura de las expectativas. Una fragilidad que la propia cantante reconoce de manera directa en uno de sus versos: “As we know, I’m insecure” (“Como ya sabemos, soy insegura”).

Wink Wink puede entenderse, en cierto modo, como una continuación de I’m Afraid: si en aquella canción Charli XCX dejaba al descubierto la inseguridad que se esconde detrás de la figura pública, aquí se enfrenta a la imagen que el público ha construido de ella. La canción funciona como una sátira de esa Charli rebelde y provocadora. La ironía está presente especialmente en un estribillo deliberadamente pop y pegadizo. Persona muestra la dualidad y la hipocresía social –jugando con el título de Persona que alude a la película de Bergman– con unos riffs de guitarra distorsionada que tensionan la canción.

Magic Metal Montana es la canción en la que Charli XCX reconoce la presencia constante de A. G. Cook, una figura fundamental tanto en su trayectoria artística como en su vida personal. El tema se construye alrededor de la amistad entre ambos, pero también de la particular forma en que esa relación se articula a través de la creación musical. La colaboración profesional deja de ser aquí un simple vínculo de trabajo para convertirse en una forma de comunicación íntima a través del lenguaje de la música: “You’re my best friend, but we don’t talk / We make music, we talk that way” (“Eres mi mejor amigo, pero no conversamos / Hacemos música, nos comunicamos de esa forma”).

El disco se cierra con No One Lasts Forever. Después de recorrer las contradicciones de una vida sometida a los dictados de la industria musical, la fama y la construcción de una identidad pública, Charli XCX introduce aquí una certeza que relativiza todo lo anterior: nada es permanente. “And you’re not gonna last forever / So nothing’s gonna last forever” (“Y no vas a vivir para siempre / Así que nada va a durar para siempre”) funciona como una conclusión que trasciende la idea de éxito y sitúa la temporalidad en el centro del discurso del álbum.

Sin embargo, no se trata únicamente de la conciencia de una muerte física, sino también de una posible muerte artística: la fama, las tendencias y hasta la propia identidad como estrella pop están condenadas a desaparecer. Esta dimensión adquiere mayor pesimismo con la intervención del cineasta David Cronenberg, cuyo recitado introduce de manera explícita la reflexión sobre la mortalidad física y termina convirtiéndose en una voz que se repite, como un eco, hasta cerrar el disco.

Music, Fashion, Film no es la continuación de Brat, sino su consecuencia. Es la respuesta de Charli xcx a un éxito musical que terminó convertido en fenómeno mediático y que, inevitablemente, transformó también la percepción pública de la artista. Frente a esa exposición, el álbum propone una mirada sobre la identidad. Son once canciones directas, concisas y vertiginosas. Un disco que gana profundidad con cada escucha.

Escribe Luis Tormo

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