«Defino esta película como un Guy Ritchie con chapela»
Tras el éxito de La infiltrada, la directora Arantxa Echevarría estrena su nueva película, Cada día nace un listo. Protagonizada por Hugo Silva, Dafne Fernández, Susi Sánchez, Jaime Olías, Ginés García Millán, Diego Anido y Belén Rueda, la película cuenta la historia de Toni Lomas (Silva), que alcanzó la fama cuando participó en un exitoso talentshow y ahora no tiene donde caerse muerto. Su situación cambia cuando Malena, un amor del pasado, le pone en contacto con Junior, el hijo de un rico empresario, para que robe un valioso cuadro de la casa familiar. Para llevar a cabo el golpe, Toni buscará dos aliados: la Mari y el Gallego, formando un equipo en el que cada uno persigue sus propios intereses.
Con guion de la propia directora y Patricia Campo, la película es una producción de Atresmedia Cine y La Zona y está distribuida por A Contracorriente Films que estrena el filme el 5 de junio de 2026.
Dentro de las actividades del Festival Antonio Ferrandis de Paterna se ha realizado el preestreno en los cines Kinepolis en el que hemos contado con la presencia de la directora Arantxa Echevarría y la actriz Susi Sánchez. Con ambas hemos mantenido una entrevista sobre su experiencia con Cada día nace un listo.
Vienes de La infiltrada, una película que era un thriller histórico basado en hechos reales, y ahora con Cada día nace un listo planteas un giro total con una película disparatada y muy loca que tiene algo de cine noir y comedia. ¿Cómo surge este giro absoluto?
Arantxa Echevarría: Surge un poco como una necesidad, porque con La infiltrada hice una revisitación del País Vasco, de mi infancia; fue un viaje muy duro, hablando con las víctimas, con la policía, fue muy complejo. Y entonces surgió la posibilidad de hacer una comedia y dije: «¡Sí, por favor!».
Emocionalmente te implicas muchísimo en las películas que haces y todo su recorrido. Entonces vino la posibilidad de hacer una comedia, que era un poco una comedia negra desgraciada, una comedia gamberra y me encanta que hayas dicho que tiene puntos de cine noir porque tiene ese concepto de thriller del robo de un banco, pero también con un poco Atraco a las tres, con todo lo triste y chusco de lo español. A mí me gusta me definirla como un Guy Ritchie con chapela porque es un poco así, como muy picada, muy rítmica.
Y me apetecía jugar también con actores como Susi Sánchez, Hugo Silva o Diego Anido, este último salía en La infiltrada, y darle un giro completo a actores así. Actores que estamos un poco acostumbrados a verlos en el rol dramático y aquí, bueno, pues están incluso graciosos.
Susi, no es el tipo de papel que sueles hacer tú
Susi Sánchez: Para nada, para nada
¿Y cómo llegas a la película?
Susi: Llego porque Arantxa me lo propuso. Me dijo: «He escrito este personaje para ti y me gustaría que lo hicieras». Entonces leí el guion y me quedé impresionada porque no podía imaginar que Arantxa escribiera un personaje pensando en mí y saliera la Mari. Y yo me preguntaba: ¿Qué conoce Arantxa de mí para escribir un personaje así?
En el fondo me conoce más de lo que yo pensaba porque soy una mujer que nació en un pueblo, me he criado en la calle y relacionándome con las cosas cotidianas y sencillas de la vida. Y ese punto creo que Arantxa lo pilló perfectamente. Para mí el personaje es una joya y entrar en la piel de ese personaje y vivir su experiencia son las cosas que más me atrajeron de la película.
Es una película sobre la picaresca que es algo que viene de nuestra literatura clásica y que también está presente en un cine como el de Berlanga, con ese reparto coral, en el que se destripa la realidad.
Arantxa: Para mí era un poco una como una radiografía, no un estudio en plan ensayo, pero sí que era una radiografía de nuestra sociedad, de cómo la gente más lumpen, más necesitada, pero también los más poderosos, son en el fondo unos listos donde todos quieren robarnos de una manera u otra. Yo pongo la tele y me pone muy nerviosa ver que de pronto otra vez han vuelto a robarnos del erario público mil millones y dices, este tío acaba en la cárcel. Pero no, en el siguiente telediario ves que es CEO de una nueva sociedad y nosotros los de a pie estamos ahí intentando mangar a Hacienda 100 euros de gasolinas como autónomo y te pillan.
Es un sentimiento como muy español: si el de al lado roba, yo no me voy a quedar atrás, yo voy a ser el más ladrón. Y también creo que está en nuestra historia, en nuestra literatura picaresca española desde siempre, pero más que picaresca española, yo creo que es un poco del ser humano, da igual donde vayas que siempre hay un mangante.
El guiri que se cuela en la cola del barco está en todas partes. Pero lo que pasa en el caso español es que aquí se señala. Uno llega a casa y dice: «Hoy me he colado.» Y la mujer le aplaude como algo bien hecho, con orgullo [risas].
La película marca esa diferencia social, de clases, los pobres y los ricos, incluso con las localizaciones, pero al final, todos son iguales.
Arantxa: Porque todos son unos ladrones. Y en el fondo es lo que queríamos demostrar, que todos queremos lo mismo, dinero rápido y fácil. Y lo que pasa es que los ricos lo que quieren también es el poder. Si te das cuenta en la película todos giran alrededor del Caravaggio perdido que vale muchísimo y los únicos que valoran el cuadro son el más lumpen (que cree que es un Murillo) y la más poderosa. También hay una crítica a ese mundo del arte como negocio, donde todos los poderosos compran arte e invierten su dinero ahí. Algo que tendría que ser un bien común, la cultura, se vuelve también un negocio al que solo pueden acceder unos pocos.

Es una película muy coral. ¿Cómo lo has trabajado desde el guion?
Arantxa: Teníamos muy claro desde el principio que Hugo Silva, con su personaje de Tony Lomas, era el protagonista de la película. Es un desgraciado que termina cayendo bien. Pero todos los personajes que hay a su alrededor comenzaron a adquirir peso porque yo quería saber más de El gallego, de la Mari y sus hijas disfuncionales, y de todos los poderosos que ven la vida desde su atalaya. Y terminamos entendiendo que la película era más coral de lo que habíamos pensado al principio.
Tony Lomas continuaba siendo el personaje protagonista, el bastión, pero todos esos personajes lo complementan porque todos tienen su peso y su personalidad. Todos empujan para ir por el mismo camino.
Desde el punto de vista de tu trabajo como actriz ¿Cómo te desenvuelves con ese reparto coral?
Susi: En general creo que es mucho mejor trabajar así porque el elenco que ha juntado Arantxa es excepcional, está muy bien hecho y cada día que he compartido con ellos ha sido un disfrute, de estar en un estado de alegría y eso, para cualquier persona y para mi, como actriz, es un regalo extra.
Nunca me ha gustado la idea de sentirme encasillada y por momentos he intentado eso. Recuerdo cuando hice la trilogía del Batzan donde hago de una especie de bruja, una madre malvada, a partir de ahí empezaron a llamarme para hacer «malas madres». Y entonces dije: «No. Ya está bien». He probado esto pero no quiero quedarme en ese papel. Entonces, aunque es verdad que he hecho malas madres en cine pero son personajes que tenían sus recovecos de manera que al final siempre encontraba una redención a todos ellos. Eso es lo que me interesa de los personajes, que no acaben en depresión sino que se les abra una ventana hacia algún tipo de esperanza.
¿Tenías claro desde el principio el tono de la película tan loco, tan desenfadado, tan pasado de vuelta?
Arantxa: Sí, lo tenía clarísimo desde el principio. Era hacer algo que dejara al espectador pensando y como es una película de robos, un thriller, la estética tenía que ser del cine policiaco, de aventuras, pero a la vez haciendo una crítica de la sociedad y riéndonos de nosotros mismos.
Desde el principio empecé con la idea de fotocopiar la sociedad, viendo películas de los Coen, viendo cosas así como muy marcadas de estética, aunque en el fondo es súper español y súper berlanguiano. Es un humor absurdo, muy absurdo a veces, y esa es la apuesta que hicimos. Si te das cuenta la peli va como un tiro porque es que hay un plano cada segundo y medio, los ricos tienen una angulación, desde arriba o desde abajo con cámara fija, mientras que los pobres la cámara siempre va con ellos, les sigue.
La cámara no es invisible.
Arantxa: La cámara soy un poco yo diciendo: «Chicos que todo esto es broma, ¿sabes?». Estamos jugando con la cámara, haciendo estas locuras técnicas donde hay cosas un poco extrañas como esos angulares muy cercanos o el plano general del estadio de Anoeta. Todo pensado para contarle al espectador lo que queremos que sepa. Induciéndole a ciertas cosas. Era un poco cogerle de la mano y decirle: «Si te vienes conmigo, acepta este juego que va a ser muy loco».
Esa locura de planificación también ayuda a que entiendas que la película es una locura y que no te la puedes tomar en serio.
¿Eres muy fiel al guion o en este tipo de rodaje, con tanto actor y tanta interacción, les dejas cierta libertad?
Arantxa: Les dejo mucha libertad. Cuando el actor es bueno y entra en el papel, como es el caso que tenemos aquí pues hay improvisaciones que se meten durante el rodaje. Por ejemplo, Hugo, en la película tendrá un 20% improvisado. Y Susi Sánchez y Diego Anido de pronto se me iban al corte de bocadillo y me volvían diciendo cosas que se les había ocurrido.
Desde tu debut en el cine con Carmen y Lola tienes películas de todo tipo. Películas de corte social, comedias o dramas. ¿Qué elemento sustancial crees que permanece siempre en tu cine dentro de esa variedad?
Arantxa. Yo creo que hay dos cosas. Una es que la mujer es muy protagonista en mis películas. Si te das cuenta en esta película se ve toda una generación de mujeres, desde Sofía Otero con 10 años, pasando por Marina. la hermana: el personaje de Dafne Fernández, el de Belén Rueda y el de Susi, que tiene 70, y se ve todo un grupo de mujeres que en realidad son las jefas de todo el cotarro si te das cuenta, son las que controlan a los hombres. La presencia femenina, que yo no puedo evitar porque soy chica, es clave y me resulta más sencilla hablar de mujeres.
Y dos, para mí, aunque sea una comedia tan loca como ésta, siempre meto algo social, no lo puedo evitar. Meter entre las risas un mensajito de qué está pasando con nuestra sociedad, lo perdidamente locos que estamos por el dinero y por la fama inmediata y por las redes. Porque, por ejemplo, este hombre se dedica todo el rato a Only Fans y a monetizar su mini fama y yo creo que eso está en todas mis pelis, hasta en La familia perfecta.
Y para ti, como actriz que has interpretado desde hace más de 50 años todo tipo de papeles en el teatro, en el cine o en la televisión. ¿Qué elemento está siempre presente para llevarte el personaje a tu terrero?
Susi: A ver, todos los personajes tienen mucho del actor o de la actriz que los interprete. El mismo personaje lo hace un actor o lo hace otro y siempre será diferente. Siempre pones algo de ti. Pero lo más interesante que me resulta de los personajes es poder caracterizarlos, es decir, salir fuera de mí y presentar un personaje que no sea yo. Por supuesto que está filtrado por mis emociones pero al mismo tiempo crear un personaje que no sea yo, que sea esa persona.
Es este caso, por ejemplo, la Mari tiene parte de mí, pero es un personaje que yo he querido, junto con Arantxa, que fuera una mujer que no recordase mucho a mis personajes, Arantxa se reía mucho y decía: «Te voy a destrozar, Susi. Ya no vas a ser más la dama del cine español.». Eso son las cosas que me gustan. Esos retos.
Tú estás dirigiendo películas con cierta continuidad desde que empezaste. ¿Cómo ves esa incorporación de la mujer al cine? Muchas veces las directoras se quejan de que cuentan con presupuestos inferiores a los hombres.
Arantxa: Ahora una incorporación absoluta. Fíjate este año en los Goya con Los domingos y el éxito en taquilla. Creo que al espectador, en general, le gusta el cine que hacemos. La prueba está en la presencia en festivales pero también en el espectador va al cine a ver nuestras pelis. Yo creo que con La Infiltrada conseguimos algo que de esto porque fue: «Chicos, darme 7 millones de euros que puedo hacer una película de acción histórica complicada y, que encima, funciona.». Tenemos que reivindicar tener un presupuesto razonable para hacer una película y no hay ninguna diferencia entre un chico y yo a la hora de rodar, absolutamente ninguna.
¿Y cómo lo percibes tú que además estás como vicepresidenta de la Academia del Cine?
Susi: Eso se está demostrando ahora: las mujeres tienen la misma capacidad que un hombre para tener ideas y creatividad. Lo que ocurre es que todavía vamos unos pasos por detrás. Llegará un momento en que esto no será así, pero todavía estamos en esa fase en que hay una falta de confianza en que las mujeres pueda trabajar en un cine de acción o ese cine donde se pide un presupuesto más alto. Es como que no terminan de confiar.
Y sin embargo, con la incorporación de la mujer lo que yo veo en España ahora mismo es que está completando la visión masculina, está equilibrando esa visión masculina que es lo que teníamos hasta ahora. Y es complementario. Es algo que me gusta ver como las mujeres plantean desde sus presupuestos, desde su forma de hacer cine, un tipo de historias que no son las mismas que plantean los hombres pero que resultan complementarias. Y lo único que deseo es que algún día tengan presupuesto para hacer lo que les dé la gana.
Escribe Luis Tormo



