En mayo de 2025 la cantante valenciana Esther (Vinaròs, 1998) publicó Tot comença, uno de los trabajos más interesantes de la música en valenciano de ese año. Desde que debutó con el EP Les teues ales, donde ya dejaba claras las señas de identidad de su estilo –una voz delicada y melodías pop–, su trayectoria no ha dejado de crecer. En 2022 llegaría Les cartes que mai vaig cremar, su primer álbum de larga duración, un disco que confirmó su madurez artística y su evolución como compositora.
En Tot comença, Esther da un paso adelante incorporando nuevas influencias y una producción más ambiciosa a cargo del cantante y compositor Àlex Blat. A lo largo de los siete temas que conforman el álbum –casi un EP por su ajustada duración de apenas 21 minutos– la artista de Vinaròs muestra una propuesta más enérgica, en la que las guitarras ganan protagonismo sin dejar de lado la sensibilidad que siempre han marcado sus canciones. El resultado es un trabajo fresco y directo que confirma la evolución de Esther hacia un sonido cada vez más propio.
La primera canción del disco es Tot comença que funciona como piedra angular definitoria del disco: la necesidad de parar, tomar aire, entender el lugar que ocupas para comenzar de nuevo con la experiencia y madurez adquirida. La canción habla de la autoexigencia y de encontrar la respuesta: “He reconegut la meua autoexigencia / Pot ser avui no escric la meua millor lletra / Tal vegada pugue donar-me una treva / Crec que ho podria intentar”. Un discurso envuelto en un sonido potente presidido por las guitarras.
La millor de les mentides, primer single publicado del álbum, marca claramente el tono musical y emocional del disco. La canción presenta una letra marcada por el desamor y por esa falsa esperanza de que las cosas pueden mejorar cuando, en el fondo, ya se sabe que no será así. Todo ello queda envuelto en unas guitarras enérgicas que transforman el tema en una melodía especialmente pegadiza y emotiva: “I sé que res no canviarà / però tot i així / ho voldria intentar”.
El discurso sobre el desamor y la ruptura emocional continúa en Si te’n vas. La canción habla de la necesidad de dejar de cuidar constantemente a la otra persona para empezar a cuidarse a uno mismo, así como de la aceptación de que el amor se ha acabado y de que la única opción posible es seguir adelante. La coda final refuerza este mensaje de forma contundente y repetitiva: “Ja no queda, si tu te’n vas / ja no queda, si tu te’n vas / ja no queda, queda seguir”.
La balada clásica del disco, envuelta en guitarras acústicas, llega con Fet a mida. Se trata de una canción de carácter muy personal —que la propia cantante ha explicado en TikTok que está dedicada a su madre— y que habla de esas relaciones que funcionan como refugio y soporte emocional en los momentos difíciles. La vulnerabilidad de la letra queda reflejada en versos como: “dir-te que t’estimo / amb el cor a pedaços / perquè que només tu / saps com arreglar-lo / tu saps com curar-lo, / sempre has sabut curar-lo”.
El ritmo enérgico regresa con Torno a mi, una canción breve y directa que vuelve a insistir en ese discurso sobre la necesidad de reencontrarse con uno mismo, dejar de vivir pendiente de los demás y reafirmar el propio camino personal. La canción transmite una sensación de liberación y crecimiento personal a través de versos como: “I ara torno a mi / després de tant de temps, / se sent tan agradable. / Ara em permeto ser / per fi qui era jo, / també equivocar-me.”
Des d’aquí dalt, una composición en la que cuenta con la colaboración de Miki Núñez, pone el foco en todo el proceso que ha supuesto la creación y desarrollo de su propio proyecto musical. Con una introducción marcada por los teclados (que me recuerdo a los ochenta) y una atmósfera luminosa, las voces de ambos artistas encajan perfectamente para transmitir un mensaje optimista y de celebración del camino recorrido. La canción refleja la satisfacción de mirar atrás y comprobar que aquello que un día parecía un sueño ha terminado haciéndose realidad: “Per compartir esta vida / que sempre haviem somiat, / des d’aquí dalt / des d’aquí dalt”.
El álbum se cierra con Al menjador. Una última canción marcada por la introspección y el dolor. Un tema dedicado al padre que ya no está, en el que la guitarra acústica adquiere todo el protagonismo para acompañar una voz rota y profundamente emocional. La canción convierte el comedor de la casa en un espacio íntimo y familiar, alejado de los focos y de lo externo, donde la cantante reivindica el vínculo, la complicidad y el recuerdo compartido.
La delicadeza de la melodía y la sinceridad de la letra funcionan como una despedida cargada de emoción, pero también como una forma de mantener viva la memoria de quienes ya no están. El álbum se cierra así con una reflexión sobre la importancia de las raíces y de todo aquello que permanece incluso cuando la vida continúa: “No sé si ara em podràs estar observant / però avui t’he escrit de nou una cançó / tan de bo que tu la pugues escoltar, / cantar-la al menjador”.
Tot comença nos deja una serie de canciones que ganan escuchándose como un conjunto en el que los relatos se van complementando para conformar un discurso íntimo, sanador, pero que, sin embargo, no se abandona a la melancolía. Es un disco, que a pesar de los mensajes, resulta festivo, alegre, muy popero.
Escribe Luis Tormo

