El talento de Mr. Ripley de Patricia Highsmith

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En 1955 se publicó The talented of Ripley, la novela que situó a Patricia Highsmith como una de las autoras más importantes de la novela negra del siglo XX. En España apareció también con el título A pleno sol, aprovechando el tirón mediático de la adaptación cinematográfica francesa, Plein soleil, realizada por Rene Clement en 1960 y en el que Alain Delon encarnaba el personaje de Tom Ripley –el director Anthony Minghella realizó en 1999 una nueva adaptación titulada igual que la novela–.

El nombre de Highsmith fue conocido gracias a Extraños en su tren, su primera novela, que fue adaptada al cine por Alfred Hitchcock con guion de Raymond Chadler. Su siguiente libro The price of salt (1952), una historia de amor entre dos mujeres, fue publicado bajo seudónimo y no sería hasta décadas después cuando se publicó bajo su nombre original, Carol –de la que el cineasta Todd Haynes realizó una notable adaptación–.

Con los beneficios que le reportó el éxito de Extraños en un tren, Patricia Highsmith realizó un viaje a París en 1951 y termino quedándose por un periodo de dos años visitando ciudades como Roma, Venecia, Florencia, Roma, Salzburgo o Múnich en un peregrinaje similar al del personaje de Ripley que concebiría mas tarde.

El primer boceto del personaje surgió cuando durante el trascurso del viaje por Italia visitó Positano, un pueblo de pescadores en la costa de Amalfi y allí, una mañana, desde el balcón de su habitación del hotel descubrió a un joven paseando por la playa.

Patricia Highsmith en el programa de televisión After Dark en 1988. Foto: Open Media Ltd 1988

De vuelta a los Estados Unidos, la novela fue escrita por Highsmith en 1954, en apenas seis meses, y estaba inspirada lejanamente en The Ambassadors de Henry James; de hecho en la novela hay un guiño a esta obra de James cuando el protagonista viaja en el barco que le lleva de América a Europa y pide un ejemplar de este libro en la biblioteca del barco.

Cuando se publicó en diciembre de 1955 fue acogida con excelentes reseñas en las que se destacaba el retrato criminal del protagonista y obtuvo el Premio Edgar Allan Poe y el Gran Premio de la Literatura Policíaca.

La novela nos descubre a uno de los personajes más fascinantes de la literatura del siglo XX, Tom Ripley, al que Highsmith dará continuidad en cinco novelas más hasta desarrollar un ensayo criminal de un personaje amoral, sociópata y asesino.

En las primeras páginas Tom es un tímido joven tímido, una especie de timador que tiene algún problema con la policía. Su vida es anodina hasta que un millonario, Mr. Greenleaf, le encarga que viaje a Europa y convenza a su hijo Dickie, que vive una vida bohemia en Italia con su amiga Marge, que regrese a los Estados Unidos; Tom contacta con Dickie estableciendo una oscura y turbia relación.

Highsmith, desde la atalaya que le da la posición del narrador omnisciente, compone el retrato de un impostor, de un asesino, bajo los parametros de la incorrección social. De esta forma, un personaje que tendría que parecer repulsivo para el lector o lectora, termina resultando más fascinante y atractivo que sus víctimas. El hecho de que el punto de vista de la narración se centre absolutamente en Ripley conforma que asumamos sus pensamientos como propios, cayendo en la misma trampa que el resto de personajes.

Ripley es un amoral pero algunos de los que le rodean no lo son menos. Dickie es un bohemio que disfruta del dinero de su padre y se muestra insensible a la enfermedad de su madre; su relación con Marge tampoco es la más satisfactoria comportándose con egoísmo hacia los sentimientos amorosas de ella; y los amigos americanos que le rodean son tan estúpidos como él.

Highsmith dirige la narración hacia un territorio más complejo pues Ripley no busca tanto la aniquilación física sino la vampirización de su amigo, de su modo de vida. La homosexualidad latente y la inicial admiración de Ripley por Dickie podrían indicar que estamos ante una novela movida por el deseo amoroso o una entusiasta fascinación pero no es el camino que se sigue.

Diferentes portadas de El talento de Mr. Ripley

El talento con el que está descrito el personaje es precisamente el que hace evolucionar el arco dramático de un mediocre timador a un educado joven capaz de prolongar el estilo de vida de Dickie asumiendo su personalidad. En un oscuro juego de personalidades Ripley irá adaptando y abandonando la identidad de Dickie hasta efectuar una transformación en la que obtendrá los privilegios conservando la inquietante personalidad de Ripley.

La escritora americana plantea un dilema moral situando al espectador en el punto de Ripley: es justo que gente que no valora lo que tiene disfrute de una vida acomodada mientras él sufre el clasismo y la pobreza. Por lo tanto la novela establece un mecanismo psicológico que justifica el arribismo hasta sus últimas consecuencias.

De esta forma se consigue empatizar con un sociópata, egocentrista y criminal incapaz de sentir aprecio por las personas que le rodean. Además Ripley sigue una estrategia basada en la improvisación; no es un genio caracterizado por su inteligencia pues va salvando los obstáculos sin medir las consecuencias, lo cual termina humanizando su maldad. El juego con la comunicación a través de las cartas, que vehiculan los deseos y las mentiras, sirve para afianzar este discurso.

La fuerza del personaje es tal que en la segunda parte de la novela, la más frágil respecto a la verosimilitud de la historia, la obra no se resiente por este aspecto, de tal forma que el lector asiste fascinado a los diferentes cambios de identidades del protagonista mientras recorre diferentes lugares enfrentándose al amigo de Dickie, a Marge o a la policía. Las diferentes localizaciones en las que se sitúa la novela –desde el ficticio Mongibello, Nápoles, Roma, San Remo, Venecia, etc.) – confieren un aire laberíntico a la narración que contribuye a ocultar o difuminar las personalidades que va asumiendo el protagonista.

Highsmith pone de manifiesto –a través de Ripley– la existencia del mal, una maldad que envuelve oscuramente la propia esencia del ser humano y que se afianza a lo largo de las páginas hasta una conclusión donde Ripley no es castigado por sus fechorías, con lo cual, ese final es profundamente pesimista al dejar libre de toda pena a un personaje mezquino y criminal.

Al contrario que en la adaptación cinematográfica realizada por Rene Clement, donde el protagonista era castigado debido a un hecho fortuito, la escritora norteamericana expone la tesis del mal triunfante como un elemento central de la novela. Las últimas palabras de la obra nos muestran un Ripley pletórico que le indica al taxista que se dirija a “Il miglio albergo. Il meglio, il meglio.” [escritas en italiano original], un símbolo del nuevo estatus adquirido. Un éxito que implica algo que va más allá del beneficio económico, es la consecución de un escalón ascendente en la pirámide social (prestigio, respeto).

Una tesis que, siempre bajo la estructura de la novela policiaca, se prolonga a lo largo de las cuatro novelas restantes en las que Ripley accede a una vida acomodada desde la que se dedica a cultivar su arrogante sociopatía con total impunidad. Ripley en un burgués con una vida acomodada y únicamente sale de su letargo para enfrentarse a diversas aventuras en las que certifica su egocentrismo visceral.

Escribe Luis Tormo

Título: El talento de Mr. Ripley
Título original: The talented Mr. Ripley
Autor: Patricia Highsmith
Editorial Anagrama
Colección Compactos
Traducción: Jordi Beltrán
ISBN: 978-84-339-2004-1
EAN: 9788433920041
Número de páginas: 328

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