Contenidos, páginas webs y redes sociales

To be or (and) not to be

Cuando hablamos de nuevas tecnologías los cambios y las innovaciones son tan rápidos que hay un impulso que lleva a enterrar la fase anterior para pasar a la siguiente. Hemos pasado de la creación de sitios webs al fraccionamiento minimizado, desde los blogs a las redes sociales la tendencia es mostrar cada vez menos el contenido en aras de la máxima difusión de los micromensajes, Twitter es de momento el último ejemplo. De hecho ya se habla de la desaparición de la página web como elemento fundacional o soporte prioritario para los contenidos de las empresas, no es un mensaje nuevo, los blogs ya se daban por muertos hace un tiempo, se decía que su utilidad inicial empezaba a perderse, y sin embargo, ahí están.

Si nos vamos al terreno del turismo es cierto que determinadas empresas pueden operar sin necesidad de tener un soporte web tradicional. Empresas que pivotan alrededor del turismo (turismo activo, bares o sitios de copas) pueden crear un tejido 2.0, en estos casos el eje importante de sus acciones es constituir un punto de contacto donde los clientes puedan sentirse como parte de un grupo, un concepto que habitualmente explico coloquialmente con el término “hacer piña”. Facebook es para estos ejemplos el sitio perfecto pues junto al contacto con los seguidores o followers es posible crear un grupo que extienda viralmente la marca o el producto.

Ahora bien, ¿qué sentido tiene desperdiciar el potencial de todas las herramientas que tenemos a nuestro alcance? ¿Por qué “or” y no “and”? No debemos prescindir del concepto de página o sitio web pues todavía asociamos o necesitamos tener este referente. Las redes sociales producen sus mejores efectos asociadas a un marco que actúe de contenedor, que empaste toda la dispersión que las propias redes producen.

Otra cosa es cómo sea esa página web. Es lógico que el tránsito del 1.0 al 2.0 ha hecho que la página tradicional sufra una transformación situando en un lugar destacado las relaciones con los usuarios. Los logos de Facebook, Twitter, YouTube, Flickr ya compiten en presencia con la imagen de marca en las home page de los sitios web, y al final, esa página web se convierte en el eje central donde se vertebran todas las actuaciones.

 

El contenido: un valor necesario

Pero además, la página web continúa siendo el soporte prioritario del contenido. Y con este axioma retomamos lo que decíamos al principio de este post, es verdad que se tiende a reducir el tamaño de las páginas debido al peso de las redes sociales, pero tenemos que recordar que si de algo adolecen las redes sociales es precisamente de contenido propio.

De momento, Facebook o Twitter no tienen como objetivo principal el soporte de contenido. En estas redes sociales su función básica es difundir, a través de los contactos que tenemos en ellas, los diferentes artículos, mensajes o productos que queramos poner en el mercado; pero no parece que el objetivo de Twitter sea la creación de contenido. Los blogs y los sitios web sí tienen esa función; y la realizan a la perfección. Una cosa es generar opinión y otra crear contenido. Por ahora, necesitamos de todas las herramientas que tenemos a nuestro alcance para comunicar o situar un producto o una marca en Internet y el contenido, que ha veces se olvida por obvio, es un aspecto fundamental. ¿Para que queremos tener un montón de amigos si no sabemos de qué hablar con ellos?

 

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