Entrevista con Fer Pérez y Marina Guerola a propósito de «Los justos»

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«Queríamos trasladar un tema tan importante como la corrupción hacia abajo»

Se ha estrenado en cines Los justos, la opera prima de los directores Fer Pérez y Jorge A. Lara, que también se encargan del guion. Protagonizada por un reparto coral formado por Carmen Machi, Vito Sanz, Pilar Castro, Marcelo Subiotto, Anne Gabaraín, Bruna Cusí, Marina Guerola, Aimar Vega y Hugo Welzel, la película se centra en un jurado que debe dictar sentencia sobre una caso de corrupción.

Nueve miembros de un jurado popular deliberan aislados un polémico caso de corrupción. Las pruebas son irrefutables, la opinión pública ya ha emitido su veredicto, nadie parece tener dudas…

Hasta que reciben una oferta en secreto: cada integrante ganará un millón de euros si cambia su voto de culpable a inocente.

Dentro de las actividades del Cine Club Lys han estado en Valencia uno de los codirectores, Fer Pérez, junto a la actriz Marina Guerola, para presentar la película al público. Con ambos hemos mantenido una entrevista para entender qué hay detrás de Los Justos y cómo ha sido el proceso creativo.

En la presentación de Los justos en el Festival de Málaga comentasteis que hacer la película fue un milagro. ¿Tan complicado es levantar un proyecto en España para dos personas que forman parte de la industria del cine como guionistas? Creo que el origen de la película se remonta a 2018.

Fer Pérez: La verdad es que hacer una película hoy en día es un milagro, la sensación es que hay muchas pero el proceso hasta que sale una primera película es complicado. En nuestro caso fue un poco más complicado porque hubo un momento en el que parecía que la película iba a salir pero tuvimos la sensación de que íbamos a perder el control creativo sobre ella, así que decidimos pararla y retomarla desde otro sitio, con otros compañeros de viaje,  y eso contribuyó a dilatarse en el tiempo. Pero aún así el proceso siempre es largo aunque lleves mucho tiempo trabajando porque el hándicap de trabajar en el cine o en la tele en España es que siempre tienes la sensación de que estás un poco en el punto de partida, que tienes que demostrar que sabes hacerlo. Es complicado levantar una película.

Y tú cómo llegas a la película. ¿Hubo un proceso de casting?

Fer: Al inicio solamente estaban Carmen Machi y Pilar Castro. Carmen siempre fue el corazón de la película, siempre nos apoyó desde el principio, siempre quiso estar, nosotros la esperamos, ella nos esperó, y el resto lo fuimos conformando. Pero ninguno de los actores y actrices hizo prueba.

Marina: Sí, sí, de hecho a mí me llegó por sorpresa y fue como ¡ah! ¡guau! ¿Y yo qué pinto aquí con este pedazo de elenco? Pero la verdad es que leí el guion, me encantó y adelante con todo.

Fer Pérez y María Guerola en los cines Lys. Foto: Oroneta Audiovisuals

La película habla de la corrupción, una corrupción que desciende a ras de suelo al ser extensible a todo tipo de personas en lo que vendría a ser una corrupción cotidiana. ¿De dónde surgió esa idea de centrarse más en esa corrupción casi endémica?

Fer: Como decías antes, estábamos en 2018 y Jorge y yo buscábamos una idea para hacer una comedia cuando por aquel entonces estalló un caso de corrupción muy mediático y el pueblo estaba como muy indignado. Todo el mundo quería que ardieran las calles, pero realmente no pasaba nada y dijimos, ostras, y si de repente contamos la corrupción no desde la parte de arriba, sino desde abajo, ¿no?

Se trataba de entender dónde nace esa chispa. Uno nace corrupto o se hace. Por lo tanto, queríamos entender de dónde nacía esa corrupción y también, de alguna forma, trasladar un tema tan importante como la corrupción hacia abajo. Además, es un tema que nos vincula con la filmografía de Berlanga, de Azcona, de José María Forqué, creadores que retrataban también esa obsesión de España por el dinero, por el arribismo, por el ascensor social, por el que de repente haya un golpe de suerte que te lleve a otro sitio.

Así encontramos todos esos elementos y los metimos en una coctelera que es la película. Y en algún momento llegamos a pensar que la corrupción dentro de unos años iba a desaparecer o estar de capa caída y a la mejor la película no iba a estar tan actualizada, pero desgraciadamente la corrupción es exponencial y está más vigente que nunca.

La película se estrena estos días que estamos inmersos en dos juicios de corrupción muy mediáticos.

Fer: De alguna forma, por reírnos y quitarle un poco de hierro al asunto, decíamos que casi nos hacen la campaña de marketing. Si ponen el telediario y de repente pasan el rótulo de la película por debajo, podría funcionar perfectamente. Tristemente es así.

En la película cada personaje justifica la decisión de su voto. El personaje que encarnas se erige en la representación de esa generación de jóvenes que sufren la situación socioeconómica desfavorable (precariedad laboral, el precio de la vivienda). ¿Cómo preparaste el papel desde ese punto de vista generacional?

Marina: Es verdad que Jorge y Fer tenían muy claro lo que querían que mostraran los personajes. Y sí, Ana es un personaje que viene de una familia de clase media-baja, que está currando todo el día, que ve mucho las injusticias, que confía en que la sociedad puede cambiar, pero que para eso tenemos que ir todos a una, tenemos que remar todos en la misma dirección.

Pero luego se plantea un escenario en el que ve que el mundo no es así, y claro, ¿qué haces entonces con eso?

La película cuenta con un reparto coral en el que se mantiene el equilibrio entre todos los personajes. ¿Fue difícil conseguir ese equilibrio?

Fer: Realmente es era uno de los retos de esta comedia coral. Cuando decidimos hacerla sabíamos que era uno delos grandes obstáculos, pero al mismo tiempo tenía esa cosa de retarnos, de ver cómo lo hacíamos. Ten en cuenta que nosotros nos hemos criado haciendo comedia. La comedia tiene algo de matemáticas, tiene algo de geométrico donde tienes que saber encajar muy bien las piezas. Y en esa cuadratura del círculo sabíamos que era un reto pero al mismo tiempo también sabíamos que después de hacer tanta comedia podíamos organizarnos para que cada personaje tuviera sus circunstancias, que empatizaran con el público, que de repente dejaran de empatizar, que tuvieran contradicciones, que tuvieran un arco, etc.

Fue complicado pero muy estimulante porque teníamos la experiencia para poder hacerlo al haber hecho muchas historias de multi tramas, con muchos personajes, en las que todos se van mezclando.

Marina: Para mí ha sido muy teatral. Es como que de repente te remontas a la época de hacer obras de teatro. Suelen ser siempre más corales, con más personajes.Pero es verdad que creo que entre todos los actores empastamos muy bien, tuvimos mucho feeling a la hora de trabajar y creo que con un par de ensayos lo sacamos.

No sentí en ningún momento que fuera un trabajo excesivo, sino que creo que nos escuchamos todo súper bien. Y los directores tenían las cosas muy claras por lo tanto disfruté muchísimo.

Dentro de ese tono de comedia, la película no juega a la risa fácil, no busca el gag porque la risa proviene de una situación dramática. ¿Cómo se planteó este tema? Porque vosotros venís precisamente de series como Aída donde si se busca la risa con el diálogo.

Fer: Me gusta mucho que hagas esa apreciación porque para nosotros es una de las cosas más importantes. Veníamos de hacer Aída, veníamos de hacer otro tipo de comedia, que también que nos encanta y que nos hemos creado con ella, pero es verdad es una comedia igual más del gag, por parlamento, donde cada cosa que se dice casi tiene un gag.

Y aquí sí intentamos llevarlo por otro lado, no queríamos vender la historia ni vender a los personajes solamente para decir un gag, o armarlo todo para llegar a una situación concreta que no fuera de comedia. Entonces nosotros intentamos que la historia viviera un poco más de la mezcla de géneros, que realmente nunca sabes por dónde va a ir, y que si algo es gracioso que acontezca pero que, si no lo es, también. Queríamos que hubiera cabida para todo, que hubiera cabida para la crítica social, que hubiera cabida para el drama emocional de cada uno, que hubiera cabida para un pequeño thriller  doméstico cuando la cosa se pone tensa.

Y también que fuera un espejo de verosimilitud de la vida porque la vida es así, por la mañana te levantas y puede ser una cosa más ligera en tu casa y por la tarde se vuelve un drama familiar o con tu pareja o lo que sea en el trabajo. Y  todo convive a la vez y al mismo tiempo.  y no apostar por un género nos apetecía también y nos parecía también un reto complicado

¿Y para ti como actriz?

Marina: Para mí también era el reto de ver como los otros personajes eran más cómicos y el mío es más dramático, incluso desde que estrenamos en Málaga parece que el personaje mío es como “el que cae menos bien” porque parece que con el resto se ríen y el mío es más firme. Pero entré de lleno en el personaje y luego, a la hora de interpretarlo, tampoco pensé en que era un personaje dramático pues al final la comedia nace también de un buen drama. Te ríes pero lo que le está pasando al personaje es una desgracia tras otra por lo tanto lo que hice es fluir con ese personaje.

Una imagen de ‘Los justos’. Foto: Wanda Visión

¿Cómo fue el reto de trabajar con un único escenario?

Fer: Eso fue de las cosas más complicadas, sobre todo para establecer la coreografía y saber cómo mover el elenco por toda la sala. También es verdad que aunque se ve un único escenario nosotros teníamos, a nivel de planificación, dividida la sala en varios sets que ayudaba a distribuir los personajes según la narrativa que estaban haciendo. De tal forma que teníamos que encontrar ese equilibrio para que la sala no se notara, que al espectador no se le hiciera pesada, pero que a su vez, el espectador notara esa claustrofobia, que están encerrados, que no pueden salir para que fuera un elemento más.

Creo que también ayudó el hecho de centrarnos en los personajes, en cómo transitan, con el uso de planos más cortos que hacen que de repente te olvides dónde están y hace que la narrativa fluya sin darte cuenta de que están 85 minutos metidos en una habitación.

Es complicado y por eso al principio era una de las cosas que más temíamos. Pero cuando encontramos la forma de dividir el set por zonas, jugando con la mesa y los tiros de cámara, todo eso nos ayudó bastante.

Para vosotros que venís del mundo de la escritura, del guion, cómo  ha sido el proceso de acompañar la película en todo el proceso asumiendo la dirección con lo que ello significa.

Fer: Es una de las cosas que más nos apetecía hacer porque nosotros nos hemos criado en equipos de guion muy grandes, de 10 ó 12 personas que es como se hacía antes la tele, y de repente la industria del audiovisual español se ha convertido en equipos de guion más pequeños, de tres personas como máximo. Es por eso que tanto Jorge como yo. sentíamos una especie de soledad del guionista, después de haber pasado 20 años escribiendo, que era pesado, algo así como que tienes un hijo y de repente te lo arrebatan, se lo llevan y ya no tienes más contacto con nadie (a lo mejor con el director alguna vez o con el montaje).

El resto de mis compañeros están viviendo una experiencia de vida audiovisual que yo nunca estoy viviendo como guionista. Hay guionistas que viven felices con eso pero a nosotros eso nos sabía ya a poco. Necesitábamos volver al grupo, volver a lo colectivo para tener una experiencia plural. De hecho, estábamos felices de estar con tanta gente alrededor e involucrarnos con todos los departamentos y resolver las dudas porque esa experiencia era uno de los motores para hacer esta película.

Marina, tú entraste de una manera arrolladora en el cine con Los destellos, con la que obtuviste la nominación a los premios Goya; luego has continuado con tu participación en la segunda temporada de Entre tierras y ahora estás en los cines con Los justos. ¿Cómo has vivido esa experiencia?

Marina: Esta siendo toda una aventura. Vengo de familia de agricultores, y mis padres siempre me han dicho que en esta vida se siembra, te esperas a que crezca, y luego, se recoge. Eso lo estoy viendo mucho en mi trabajo: hago una peli, tengo que ver que salga, que respire, que la gente me vea y luego trabajar.

Este año está siendo un poco lo mismo. Vienen estrenos, la gente me ve y yo espero que todo lo que he sembrado y ahora recojo traiga sus frutos y pueda seguir trabajando en esto que al final es lo que me gusta.

Escribe Luis Tormo

Con Fer Pérez y María Guerola en los cines Lys. Foto: Oroneta Audiovisuals

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