Crítica de Veneciafrenia de Álex de la Iglesia

Muerte en Venecia

En 2020 Sony Pictures International Productions y Pokeepsie Films -la productora de Álex de la Iglesia y Carolina Bang-, en asociación con Amazon Prime Video, crearon un nuevo sello para producir películas de terror denominado The Fear Collection. En este proyecto Álex de la Iglesia asumirá las tareas de producción y dirección de proyectos que pondrán el foco en el cine de terror.

El planteamiento inicial es que The Fear Collection produzca dos películas al año que primero se estrenarán en pantalla grande distribuidas por Sony Pictures y posteriormente pasaran a formar parte del catálogo de Amazon Prime Video en España. Bajo esta premisa, la primera película está dirigida por el propio Álex de la Iglesia y para futuros proyectos se barajan los nombres de Jaume Balagueró, Paula Ortiz, Fernando Navarro o Carlos Therón.

Veneciafrenia ejemplifica de una manera evidente uno de los problemas del cine de terror: el planteamiento y el arranque del filme es excelente y conforme avanza el metraje la adecuada propuesta original pierde fuelle hasta convertirse en un producto adocenado que se deja llevar por las constantes del género. Y el cine de Álex de la Iglesia no es ajeno a este error.

Foto: Sony Pictures Spain

La primera escena y los títulos de crédito sitúan el listón narrativo muy alto. Una pareja de turistas anglosajones se mueve por Venecia haciendo fotos; en esa primera escena los diálogos muestran el problema de la saturación del turismo (la crítica al turismo de cruceros) y la globalización de los destinos (el mismo grafiti que está en Londres se encuentra también en Venecia) dejando patente que las personas que viajan ya no distinguen entre la ensoñación viajera y la realidad.

De esa forma ya tenemos asentado el enfoque temático del filme, el turismo de masas termina adueñándose de las ciudades, desvirtualizando las características esenciales y propias de cada lugar. Un elemento que convierte las ciudades en una pesadilla para sus habitantes y también para los que la visitan; Alex de la Iglesia y su colaborar habitual al guion -Jorge Guerricaechevarría- no hacen más que explicitar físicamente ese delirio turístico recurriendo al género del terror.

El hecho de que la película esté ambientada en los carnavales remarca ese carácter teatral que convierte las calles, la arquitectura y las personas en parte de un gran guiñol (en una de las escenas finales hay una alusión a un personaje convertido en marioneta) en el que los turistas terminan formando parte del espectáculo como espectadores, pero también como víctimas de la globalización de los viajes.

Tras esa escena inicial, unos espléndidos títulos de crédito adquieren protagonismo para darnos nos dan la pista de la querencia formal de la película que no es otra que su adscripción al giallo, ese cine de terror italiano de la década de los 60 y 70 del pasado siglo, donde el thriller se revestía de sangre y violencia, con una apariencia de cine B, y que en cierto modo terminará siendo el origen de lo que conocemos como slasher.

Con estas premisas, la primera parte del filme exhibe un tono gamberro mostrando el boceto de unos personajes descritos de una forma básica. El primer contacto con la ciudad, la fiesta a la que acuden y el elemento sorpresivo que desata la acción mantienen el interés por una trama que juega con las localizaciones para materializar el intrincado laberinto en el que se están metiendo el grupo de españoles.

Foto: Sony Pictures Spain

El problema de la película es que, en lugar de continuar con ese tono sarcástico, el guion se lanza a justificar las acciones de los malvados en un intento de visibilizar la motivación última que les mueve a actuar de esa forma. Parece que se duda de la capacidad intrínseca del género para sostener la película y por ello aparecen las grandes causas como son la pérdida de un ser querido en una manifestación contra el turismo o la necesidad de defender la idiosincrasia de la ciudad de Venecia.

La consecuencia es que la segunda parte, en ese afán de remarcar el mensaje, se vuelve demasiado seria perdiendo la espontaneidad inicial, descuidando la historia y el desarrollo de unos personajes que no van más allá de los tópicos (la atractiva, la protectora, el gracioso, etc.) perdiendo el tiempo con asuntos secundarios que no redundan en la credibilidad de la historia. Esta deriva creativa recuerda el mismo caso de la serie 30 monedas.

El ejemplo lo tenemos en la escasa empatía del personaje que encarna Ingrid García Jonsson o en el personaje del novio de la protagonista, mientras permanece en Madrid y su contacto es por teléfono genera un contrapunto divertido a lo que está pasando en Venecia; sin embargo, cuando hace acto de presencia en la parte final pierde todo el efecto que mantenía en la distancia. Igual sucede con lo que parece el clímax final al que luego sucede otro clímax mucho más descafeinado y que vuelve a alargar la acción más allá de lo necesario.

Al no tener un desarrollo de los personajes –treintañeros que se comportan como veinteañeros– la película es incapaz de centrar el foco, con lo que somos incapaces de entender el desarrollo del personaje de la protagonista (Ingrid García Jonsson). Tampoco se entiende la presencia final del novio de la protagonista -que funcionaba perfectamente en la distancia- o las justificaciones peregrinas que se ven venir de lejos (el personaje que pierde el pasaporte, que no sale en las fotos). Igual sucede con lo que parece el clímax final, al que luego sucede otro clímax mucho más descafeinado y que vuelve a alargar la conclusión más allá de lo necesario.

Veneciafrenia juega de una manera adecuada con las localizaciones de la ciudad de los canales –la belleza externa y la oscuridad interna– pero pierde la oportunidad de profundizar en ese modelo de giallo debido a una escritura que lastra la frescura y el divertimento que se apuntaba al inicio del filme.

Escribe Luis Tormo

Título: Veneciafrenia
País y año: España, 2021
Duración: 100 minutos
Dirección: Álex de la Iglesia
Guion: Álex de la Iglesia, Jorge Guerricaechevarría
Fotografía: Pablo Rosso
Música: Roque Baños
Reparto: Ingrid García Jonsson, Silvia Alonso, Goize Blanco, Alberto Bang, Cosimo Fusco, Enrico Lo Verso, Caterina Murino, Nico Romero
Productora: The Fear Collection, Pokeepsie Films, Sony Pictures España, Amazon Studios, Eliofilm, TLM The Last Monkey, Mogambo
Distribuidora: Sony Pictures España

Foto: Sony Pictures Spain

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