Crítica de Uno de nosotros

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En El hombre que mató a Liberty Valance de John Ford, el personaje que encarnaba James Stewart intentaba que el derecho prevaleciera sobre la violencia en un tiempo en que los conflictos todavía se dirimían por la fuerza y el abuso, recurriendo a la violencia para solventar los problemas.

Algo parecido muestra Uno de nosotros, (Let him go, 2020) el filme del director y guionista Thomas Bezucha, un drama en clave de western en la que un matrimonio de abuelos formado por Diane Lane y Kevin Costner –este último más por la inercia ejercida por su mujer-, tras la muerte de su hijo, se lanzan a recuperar a su nieto de las garras de su nueva familia tras la boda de su nuera con el joven Weboy.

Aquí nadie acude a la ley para revertir la situación, los protagonistas simplemente se ponen en marcha y hacen lo que tienen que hacer; una pistola escondida debajo del asiento del coche marca los parámetros por donde discurrirá el filme. No hay abogados, recursos o sentencias y cuando la figura de y la única apelación a una figura legal –el sheriff– resulta baldía.

Diane Lane y Kevin Costner. Foto: Kimberley French / Focus Features

La película está presidida por el dolor de la pérdida. Un dolor personal, íntimo, cercano, por la muerte del hijo y la desaparición del nieto; pero también un dolor por el fin de un tiempo, de unos valores y donde cualquier tiempo pasado fue mejor. Bezucha sitúa Uno de nosotros en una época crucial de los Estados Unidos, el periodo dela presidencia de Kennedy –un retrato suyo se vislumbra en segundo plano mientras se celebra la boda de la nuera–, unos años en el que el país despertaría de golpe de la ilusión por el futuro.

Al igual que sus protagonistas, el filme discurre por diferentes territorios con un inicio estrictamente dramático que da paso a una primera parte en la que se impone el relato de roadmovie. Un formato en el que el paisaje nos retrotrae a la épica del western donde los personajes toman constancia de su verdadera existencia mientras recorren largas carreteras, llanuras infinitas y cadenas montañosas, en la que la tristeza de la pareja de abuelos se fusiona con la esperanza de recuperar lo que es suyo.

Tras esa parte más simbólica, expositiva de las huellas que el paso del tiempo deja en las personas, la película vira hacia el thriller –sin perder la apariencia de western crepuscular– para mostrar dos modos de afrontar la vida, dos modelos de educación, que inevitablemente terminan chocando. La América dividida de los 60 pero también la transposición a los tiempos actuales del trumpismo. La representación de los Weboy nos remite a la América profunda, a aquellos que se aferran a las raíces y que se oponen con violencia ante los cambios que se avecinan; el trato que la matriarca dispensa a sus hijos, criados en un entorno de dureza, muestra las consecuencias de vivir bajo el odio.

Diane Lane y Kevin Costner. Foto: Kimberley French / Focus Features

A pesar del retrato maniqueo que preside Uno de nosotros, unos son muy buenos y otros son muy malos, la película esquiva este planteamiento sin matices dejando patente que ambas formas de entender la familia –y la vida– son ya parte del pasado como esos viejos pistoleros que describía Peckimpah en Duelo en la alta sierra. El título original en inglés, Let him go, describe de una manera acertada la toma de conciencia de que todo llega a su fin, de que hay un momento en que es mejor dejarlo ir, dejar que las cosas sigan su curso.

En esos momentos de lirismo –la escena cenando en el restaurante mientras la pareja de abuelos habla del caballo o el abrazo entre la nuera y la suegra tras el reconocimiento de su equivocación– con apenas un sencillo juego de plano contraplano es cuando Bezucha se acerca con nostalgia al género del western. Hemos visto caballos, pistolas, rifles, el recurso de la violencia o paisajes pero son esas escenas más delicadas cuando el recuerdo de Ford vuelve a estar presente; un Ford que el director cita expresamente en el plano de la puerta abierta por el que vemos alejarse un personaje y que remite a Centauros del desierto pues en ambas películas los protagonistas saben de la importancia de recuperar y criar en los valores adecuados.

Con multitud de temas desplegados como son el matriarcado de las abuelas, el ocaso de una época y de una vida, la importancia de la educación, el sentido de la dignidad, el sacrificio, el amor o la violencia, Uno de nosotros elabora un trampantojo –no está rodado en Montana sino en Canadá- en el que sabiendo que ese cine clásico ya forma parte del pasado se intenta al menos materializar su vigencia a través de la cita de los códigos más reconocidos del western.

Escribe Luis Tormo

Título: Uno de nosotros
Título original: Let him go
País y año: EE.UU., 2020
Duración: 114 minutos
Dirección: Thomas Bezucha
Guion: Thomas Bezucha
Fotografía: Guy Godfree
Música: Michael Giacchino
Reparto: Kevin Costner, Diane Lane, Jeffrey Donovan, Booboo Stewart, Lesley Manville, Kayli Carter, Will Brittain, Bradley Stryker,
Productora: Mazur / Kaplan Company
Distribuidora: Focus Features

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