Concierto de Rosalía en Barcelona

El mal querer

La publicación a principios de noviembre de 2018 de El mal querer, el segundo disco de Rosalía, supuso un punto sin retorno en la trayectoria de la cantante barcelonesa. Un trabajo que debido a su éxito masivo quizá impida ver la originalidad de una propuesta que fusiona diferentes sonidos partiendo de unas raíces flamencas, y que se produjo primero sin saber realmente su recorrido y posteriormente fue comprado por Sony. Con un planteamiento conceptual basado en un libro antiguo del siglo XIII y con un mensaje de empoderamiento femenino. Además, El mal querer supone un giro en relación con su primer trabajo de presentación, Los Ángeles.

La potente imagen sonora y visual unidas un lanzamiento medido (los singles y los videos anticipados como Malamente, Pienso en tu mirá y Di mi nombre) crearon una expectativa que se convirtió en el caldo de cultivo de uno de los mayores éxitos de la música española capaz de traspasar fronteras todo ello facilitado por un entorno globalizado.

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El Mal Querer. Edición vinilo

Las sucesivas apariciones, actuaciones y una serie de temas independientes han terminado por componer un corpus creativo y autoral que toca todo tipo de palos. En este sentido la cantante catalana ha ido protagonizando momentos claves aquí y allá (la gala de los MTV, la gala de los Premios Goya con Me quedo contigo, la expectación del primer tema en catalán Fucking money man, la colaboración con J Balvin en Con altura o con Ozuna en Yo por ti, tú por mí), de tal forma que queda estreno de un nuevo tema se convierte en un acontecimiento.

Los debates provocados por la fidelidad o la traición al espíritu flamenco o la consideración de Rosalía como cantante latina no han hecho más que insuflar la imagen mediática de la artista.

Traspasar el concepto del disco y los videos al escenario no ha significado ningún problema. Todo lo contrario. La puesta en escena desde los primeros conciertos ha jugado a favor para extender el prestigio de Rosalía, imponiéndose a las críticas sobre el supuesto diseño de su carrera en base al marketing.

Acercándose a la fecha de un año tras la publicación de El mal querer, la cantante anunció en octubre la celebración en diciembre de dos conciertos para finalizar la gira; uno el 7 de diciembre en Barcelona y otro el 10 en Madrid. El sold out para ambas fechas en cuestión de horas posibilitó añadir una segunda fecha en Barcelona, el 8 de diciembre. De esta forma se cerraba un año de presencia en escenarios de todo el mundo con tres conciertos en los que Rosalía se presentaba como única cabeza de cartel (frente a actuaciones en festivales donde hay diferentes artistas).

8 de diciembre de 2019. Palau Sant Jordi. Barcelona

El 150, el autobús que une la plaza de España con el Palau Sant Jordi, realiza recorridos continuos para transportar a la gente que acude al concierto. Adolescentes, parejas jóvenes, madres que acompañan a sus hijos o hijas, familias enteras, e incluso gente que peina canas como el que suscribe este artículo.

A las 20:00 se inicia el espectáculo del telonero Antonio Moreno ‘Polito’. Con una trayectoria ya reconocida, el bailaor (y también actor) desarrolla su espectáculo flamenco hasta las 20:30, con un seguimiento desigual pues la gente todavía está buscando sus asientos o cenando algo antes de que comience la actuación principal. La fuerza visual y la combinación de cante, guitarra, batería y cajón arrancan los aplausos de los seguidores más cercanos al escenario tras cada tema.

La expectación a las 21 horas, la hora marcada para el inicio del concierto se palpa en el ambiente hasta que, pasados cinco minutos, se apagan las luces y comienzan a salir en la pantalla del escenario el nombre de Rosalía en diferentes tipografías de una forma acelerada. Es de esos conciertos que ya están ganados de antemano (todas las entradas vendidas, el Palau completamente lleno, el fin de la gira, artista local, etc.).

El escenario contiene pocos elementos. Una gran pantalla central y dos pantallas laterales verticales, una tarima sobre la que se sitúan a la parte izquierda, el grupo de palmeros y coristas, y a la aparte derecha, El Guincho, controlando las pregrabaciones e introduciendo efectos y sonidos de instrumentos, además de incorporar su voz en algunos temas.

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Foto: Luis Tormo

El concierto comienza con Pienso en tu mirá, uno de los mayores éxitos del disco, al que sigue A Palé, un tema con fuerza que gana con la recreación en directo. Al tema De madrugá, producido por Pharren Williams, no publicado pero reconocido al ser interpretado en todos sus conciertos, le sigue su colaboración con James Blake, Barefoot in the park. En este tema Rosalía pide que los móviles se enciendan y el Palau se ilumina con miles de luces que se funden con las imágenes de la pantalla. Uno de los momentos mágicos de la noche.

Dos temas de El mal querer, Qué no salga la Luna y Maldición, que dejan paso a la interpretación a cappella, muy sentida, de Catalina, momento en que aprovecha para saludar y homenajear a Raül Refree que está en el concierto. Aunque es de noche se enlaza con el clásico setentero de Las Grecas, Te estoy amando locamente.

Con Di mi nombre y De aquí no sales continúa el concierto con el público  cada vez más entregado hasta llegar a Fucking Money Man, donde todo el Palau acompaña cantando a la artista en este homenaje a la rumba catalana. Con Dios nos libre del dinero y Bagdag vuelve la sensibilidad de la melodia al escenario. A continuación alguna canción más antigua (Brillo) y algún cover, un tema en el móvil proyectado en la pantalla y canciones no publicadas (Como Alí, No me llames más que ya no voy y Lo presiento).

Y a partir de ahí la traca final: Yo x ti, tú x mí, Con Altura, A Ningún Hombre, Auto Cuture, y last but not least, Malamente, con la que se despidió, homenajeando a los acompañantes y coristas, las bailarinas y a El Guincho, mientras desaparecía caminando por la parte derecha del escenario.

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Foto: Luis Tormo

¡La Rosalía!

Quizá la voz de Rosalía se aprecie mejor en interpretaciones más comedidas, acústicas o en aforos más limitados, pero lo que se vio en el Palau Sant Jordi es un concepto de espectáculo total frenético en el aspecto exterior pero milimetrado en el interior (marcado por la música pregrabada) y que, de momento, sobresale en el panorama de la música española precisamente por la fusión de la música con el baile y la (re)interpretación en directo que apabulla por la sensación de estar asistiendo a algo grande.

Un directo que se ajusta como un guante al concepto que destila El mal querer, y su continuación a través de los temas que han ido apareciendo posteriormente; y lo que queda ahora por ver es la evolución que adoptará la carrera de Rosalía para confirmar qué significado tiene esta puesta en escena que parece cerrar una etapa.

En el concierto de Salvador Sobral en Valencia que sirvió para presentar su último disco, París, Lisboa, tras una interpretación acelerada de un tema, se apoyó en el piano para recuperar el resuello y dijo que solo había dos artistas que podían bailar y cantar a la vez: Beyonce y Rosalía. Esa podría ser la sensación de este concepto de espectáculo: temas potentes unidos a una puesta en escena muy trabajada,  algo que puede ser representado en cualquier parte del mundo.

Veremos cuál es el siguiente paso de la barcelonesa, cómo controla la presión mediática de situarse en lo más alto en apenas unos meses y qué camino recorre en su progreso musical.

Escribe Luis Tormo

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. erotismoenguardiablog dice:

    me encanta!

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