Librería Lello en Oporto. Turismo cinematográfico, turismo de masas

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En la Guía Verde Michelin de Portugal, en su edición de 1998, en el detalle de recursos turísticos para ver en la zona del centro de Oporto, cuando habla de la Rua das Carmelitas, dedicaba tres líneas para referenciar la librería Lello & Irmào, destacando su fachada neogótica, la escalera interior con doble tramo y doble orientación y el pequeño bar del primer piso donde se podía sentarse rodeado de libros.

La librería Lello formaba parte de los listados recopilatorios de las mejores librerías del mundo o de las librerías más bellas del mundo, pero no dejaba de ser una visita minoritaria para la mayoría de turistas que disfrutaban de su viaje por Oporto.

Pero si en 2019 consultamos cualquier guía turística o las páginas webs (portales oficiales, recorridos y experiencias, blogs de viajes, etc.) en las que se promociona o difunde los atractivos turísticos de esta ciudad del norte de Portugal, o simplemente realizamos una búsqueda en Internet, observaremos como la visita a la librería Lello aparece destacada en el listado de la decena de cosas imprescindibles que debemos ver, al nivel de otros recursos turísticos como la Torre de los Clérigos, el puente Luis I o la Catedral.

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Imagen desde el piso superior

Este interés se traduce en colas que pueden llegar a las dos o tres horas en algunos momentos del día para acceder a la librería. Además es necesario sacar una entrada, que tiene un coste de 5 euros por persona, un importe que se descuenta en el caso de que compremos un libro. La visita a la librería era gratuita hasta que la demanda ha hecho que cada año vaya subiendo el precio.

¿Qué ha ocurrido para que se haya producido esta transformación? Simplemente el rumor o la leyenda de que J. K. Rowling, la autora de Harry Potter, se inspiró en esa librería para la saga del pequeño mago, fundamentalmente por el interior (las escaleras, las vidrieras del techo) que los fans de las novelas y las películas relacionan con los pasajes en los que se describe el colegio.

Rowling vivió a principios de los 90 en Oporto donde se trasladó para dar clases de inglés, se casó con el portugués Jorge Arantes y tuvo una hija en 1993; tras el nacimiento, inició los trámites de divorcio y volvió a Inglaterra. Sin embargo, en ningún momento la escritora se ha pronunciado a este respecto ni ha realizado ninguna declaración relativa a la posible inspiración, pero para los seguidores de Harry Potter la librería Lello ha pasado a formar parte del universo de la saga como si fuera una localización literaria o cinematográfica.

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Detalle del techo con la vidriera

De hecho el interes ha ido incrementándose exponencialmente en los últimos años debido a varias causas que podemos resumir en tres parametros:

1. El éxito de la saga literaria de Harry Potter, potenciado por las adaptaciones cinematográficas, ha convertido el universo creado por Rowling en un acontecimiento mundial para sus seguidores que siguen con pasión las noticias relacionadas con las novelas o  las películas.

2. Durante la última década se ha incrementado el turismo cinematográfico, poniendo en valor los lugares y destinos relacionados con los rodajes cinematográficos y televisivos. El fenómeno Harry Potter es uno de los más relevantes precisamente por su éxito misivo. La difusión a través de blogs y redes sociales contribuye a la promoción de este tipo de target más especializado.

3.  En la última década Portugal ha duplicado el número de turistas. El caso de Oporto se ha convertido en el ejemplo perfecto de cómo las líneas aéreas low cost incrementan las cifras de visitantes, produciéndose un salto cuantitativo apreciable en toda la estructura turística; con los efectos positivos y negativos que esa situación conlleva.

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Entrada de acceso a la librería Lello

Todo ello hace que se produzca una saturación en la que el incremento de visitantes termina siendo contraproducente para el funcionamiento del propio negocio. La avalancha de turistas que ocupan toda la librería e impiden el acceso normal al recinto hace que la venta de libros –la ocupación principal- sea mínima y termina obligando a cobrar por la visita para mantener el negocio, que pasa de la actividad cultural a la actividad turística. Desde el acceso gratuito, lo natural en una librería, se ha pasado a la venta de entradas para visitar el interior.

La librería, forzada por la masificación, se ve obligada a entrar en el juego. Hay un local al lado para sacar las entradas en el que se han habilitado unas consignas para dejar las mochilas y la página web oficial de la librería permite reservar online organizado por días (aunque la cola de acceso hay que hacerla de igual manera).

En la planta baja de la librería, las mesas están copadas de ediciones exclusivas, individualizadas con el nombre de Lello, de títulos literarios de carácter universal (Romeo y Julieta, El principito, Alicia en el País de las Maravillas, etc.) en diferentes idiomas para que puedan ser adquiridos por los visitantes de cada país. Y en el fondo se encuentra un pequeño habitáculo, adornado con el merchandising asociado a la saga (las escobas voladoras), dedicado a las ediciones de los libros de Harry Potter.

¿Qué nos queda entonces?

En primer lugar, intentar al menos quedarnos con el placer de la visita. Contemplar en el exterior la portada neogótica y disfrutar del interior, con el juego del movimiento de la escalera doble que lleva al primer piso, la vidriera del techo, el artesonado de madera y el protagonismo de los libros.

Por mi experiencia, lo mejor es esperar al final del día cuando la cola de acceso ya es menor, y dado que es imposible no sucumbir a la tentación de inmortalizar la visita con innumerables fotos, intentar recrear en esa visita la experiencia de deambular entre libros en un entorno bellísimo.

Y finalmente comenzar a tomar conciencia de que cuando se pierde la verdadera finalidad de los lugares que se visitan, acecha el peligro de convertir esos lugares en parques temáticos. Situaciones que ya vemos en centros históricos como puede ser Venecia o Barcelona, donde los vecinos de  los barrios históricos abandonan sus hogares para dejar paso al sector terciario; o espacios como los mercados tradicionales que comienzan a sufrir la oleada de visitantes, que se hacen muchas fotos, pero que no compran nada, imposibilitando la sostenibilidad de los propios negocios.

Librería Lello
Rua das Carmelitas 144, 4050-161
Oporto
https://www.livrarialello.pt

Fotos y texto: Luis Tormo

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