Lola Índigo brilla en el BIGSOUND 2026

Del patio andaluz al ritmo urbano

Lola Índigo llegó al BIGSOUND Valencia como una de las grandes estrellas del cartel y confirmó por qué su directo se ha convertido en uno de los espectáculos más sólidos del pop español. La granadina aterrizó con su gira Romance de 1 Noche de Verano, un show concebido en bloques muy diferenciados que transita con naturalidad desde los aires flamencos hasta el pop urbano, pasando por sus grandes éxitos y alguna sorpresa en forma de estreno.

El concierto arrancó con unos minutos de retraso, el tiempo necesario para terminar de ajustar una escenografía tan ambiciosa como protagonista. El escenario recreaba un patio andaluz con distintos niveles y una enorme pantalla panorámica en formato cinematográfico que alternaba imágenes de videoclips con la retransmisión en directo del espectáculo. Un diseño lleno de recovecos que permitía transformar continuamente el espacio y acompañar cada número con una puesta en escena distinta.

Vestida completamente de blanco y empuñando un abanico del mismo color –después iría cambiando de outfit según cada bloque–, Lola Índigo apareció en la parte más alta del escenario para abrir con Verde. Apenas fue el comienzo de una primera descarga de energía en la que enlazó Ya no quiero ná, Ojos de bruja, Maldición y Santería, siempre acompañada por un cuerpo de baile que volvió a demostrar que la coreografía es una parte inseparable de la identidad artística de la cantante.

Lola Índigo en concierto BIGSOUND. Foto: © Luis Tormo

Ese primer bloque mantuvo la inspiración andaluza con Mala suerte, su colaboración con Dellafuente, antes de virar hacia terrenos más urbanos con Trendy y Casanova. Fue entonces cuando llegó uno de los primeros momentos de cercanía con el público. La artista recordó con emoción su primer concierto en Valencia, en una sala para apenas 200 personas, y comparó aquella actuación con el momento actual con todo el recinto repleto de gente. A quienes le acompañan desde aquellos inicios les dedicó Tus iniciales, una canción nueva que presentó antes de enlazar con varias canciones de feria y un breve fragmento de La niña de la escuela.

Tras un interludio instrumental, el protagonismo pasó durante unos minutos al público con el ya habitual karaoke colectivo de 1000 cosas. Después llegaron registros completamente distintos: la sensualidad de Mi coleta, la atmósfera casi ambient de Yo tengo un novio y el sabor latino de Una bachata y El bachatón de la L, momento en el que invitó al escenario a Lucho RK, que había actuado previamente en el festival, para interpretar juntos el tema.

Lola Índigo en concierto BIGSOUND. Foto: © Luis Tormo

La conexión con los asistentes fue una constante durante toda la noche. Entre canción y canción hubo espacio para conversaciones y explicaciones. Así habló de Consuela, el tema grabado en París junto a Elgrande Toto, que había debutado en el Top 20 de Marruecos apenas un día después de su lanzamiento. También hubo tiempo para oír sobre el escenario otra de sus colaboraciones recientes, junto a Ana Mena, Pa ti toa ❤,.

El tramo final llegó sin bajar las revoluciones. El tonto, La reina y Moja1ta terminaron de convertir el recinto en una pista de baile colectiva. Mientras el cuerpo de baile refrescaba a las primeras filas con pistolas de agua, un castillo de fuegos artificiales puso el broche tanto al concierto como a una edición especialmente exitosa del BIGSOUND en su nuevo emplazamiento de Torrent.

La sensación final es la de haber asistido a un espectáculo muy medido. Cada bloque del concierto queda definido por el vestuario, una estética propia y un repertorio coherente, mientras que la escenografía y las coreografías sostienen un show que nunca pierde dinamismo. Más que un simple concierto, Lola Índigo ofrece un espectáculo integral que explica perfectamente por qué se ha consolidado como uno de los grandes referentes del directo en la música española actual.

Escribe Luis Tormo

Lola Indigo en concierto BIGSOUND. Foto: © Luis Tormo

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