Crítica de Tú no eres yo

Pesadilla en Navidad

La conmemoración de las fiestas navideñas se convierte en un reclamo sentimental del que resulta difícil escapar, una celebración que sirve como justificación para realizar cualquier tipo de desplazamiento con tal de acudir al encuentro familiar –la propia película bromea cuando un personaje tararea el “vuelva a casa por Navidad” del famoso spot publicitario–. Ese reencuentro familiar es lo que desea Aitana, quien tras una larga ausencia de casa vuelve de Brasil con su mujer y la hija adoptiva de ambas, adelantando unos días la visita para dar una sorpresa a sus padres y cenar con ellos el día de Nochebuena. El problema es que cuando Aitana llega a casa, el efecto  sorpresa no es bien recibido por sus padres y en su lugar se encuentra que estos la han sustituido por una mujer desconocida a la que tratan como si fuera su hija.

Este es el argumento de Tu no eres yo, una película que elabora un discurso sobre las relaciones familiares acudiendo al género de terror. El filme pone sobre la mesa las cartas desde el inicio, cuando en el trayecto desde el aeropuerto a la casa familiar, lo que parece un recorrido plagado de risas aprovechando la simpatía del bebé, se quiebra de pronto por el choque con un cerdo proveniente del accidente de un camión que ha dejado los animales desperdigados por la carretera. La introducción de este elemento nos desvela ya la presencia de un halo inquietante, sorpresivo, que rompe con la normalidad esperada.

El debut en el largometraje de Moisés Romero y Marisa Crespo –que escriben, dirigen y producen la película– tiene como mérito la creación de un ambiente amenazador que consigue un efecto desasosegante que es una primera consecuencia del conocimiento en el manejo de los códigos de este género. Para ello se juega, siempre profundizando en el análisis del engranaje familiar, que arrastra ciertos elementos que introducen la duda (se habla de la huida precipitada del hogar de Aitana acaecida hace años atrás, se duda de su salud mental) para generar una tensión dentro de la casa que poco a poco va convirtiéndose en un elemento desestabilizador que constriñe a la protagonista.

Roser Tapias en Tú no eres yo. Foto: Carácter Films

De esta forma sobre el trazo continuo del género de terror que marca la estructura de la película va apareciendo un subtexto que se emparenta con el drama. La necesidad de huir del hogar familiar, la orientación sexual de Aitana de cara al resto de familiares, el problema que arrastra el hermano, la pertenencia a la familia (por sangre o por cercanía), los celos ante la sustitución del cariño, los problemas económicos para afrontar una enfermedad y un largo etcétera tienen un efecto enriquecer que acompaña a lo que es la pura recreación del espectáculo de terror.

En el marco del thriller psicológico en el que se inscribe la película, el guion apuesta por el desconcierto que provoca el desconocimiento, tanto por parte de la protagonista como del espectador, de todo lo que acontece alrededor de ella. De una situación inicial en el que se raya la comedia surrealista, incómoda, vamos transitando hacia un terreno más turbio en el que se van encadenando diferentes sorpresas y giros de guion que apuntan a posibles caminos que son desvelados en el clímax final de la película, siempre jugando con un tempo donde la tensión se genera poco a poco.

Acudiendo a todo tipo de elementos reconocibles del género como es el hecho de que Aitana comience a sentirse incomprendida, aislada en su propio entorno (volviendo los fantasmas de su pasado), al que hay que unir la presencia de personajes ajenos al entorno familiar como unos amigos de los padres o la presencia de una serie de educados personajes de origen internacional, nos reafirma en la idea de un terror basado no tanto en lo físico sino en lo psicológico pues no hay que olvidar que en el fondo estamos hablando de un terror cercano donde se dibuja el miedo a no ser aceptado. En este sentido hay referencias evidentes a películas como La semilla del diablo de Polanski, Parásitos o el cine de Jordan Peele.

La combinación entre el cine de género y la exposición dramática de todo lo que se agolpa en la vida de Aitana como es la pérdida de identidad debido a la suplantación y que supone la fragmentación  de la estructura tradicional de la familia,  se mantiene a lo largo de toda la película logrando un equilibrio favorecido por una acertada interpretación de Roser Tapias, que transmite esa doble sensación de representar la parte más relacionada con el terror y la ruptura interior asociada a la autodestrucción de la afectividad más cercana (con su pareja, la sustitución por sus padres) pues la película también lanza una reflexión sobre cómo nos vemos nosotros mismos y cómo nos ven los demás.

Tú no eres yo. Foto: Carácter Films

El mecanismo y la capacidad para provocar el terror es una característica que ya era visible en el anterior trabajo de ambos directores, 9 pasos. En este multipremiado cortometraje –candidato a mejor cortometraje de ficción en los Premios Goya de 2018– teníamos una relación paterno filial en una única localización (el pasillo de una casa) que, a través del juego con la oscuridad y el sonido, generaba el miedo a través de un terror que surgía de lo cotidiano. Y aquí sucede lo mismo pues nos encontramos con un único escenario (la casa familiar) y una puesta en escena –donde hay que destacar la fotografía, la música y el sonido– que se pone al servicio de ese terror que al final tiene su origen en lo más inmediato.

En Tú no eres yo, el terror surge de lo cotidiano, de aquello que tienes más cerca, de las personas que están a tu alrededor, y que surge de las preguntas que la película plantea. ¿Hasta dónde hay que llegar para mantener la unidad de la familia? ¿Qué sacrificios hay que hacer para salvar a las personas cercanas? Un terror y un desasosiego que cala por el extremo dilema al que somos abocados y que nos interroga sobre cuáles son los límites que pueden ser rebasados por los padres pensando en los hijos.

Teniendo en cuenta que nos encontramos ante un tipo de producción austera, Tú no eres yo, destaca por encima de la media gracias a un guion que atiende a todos los detalles, un acertado reparto (hemos destacado a Roser Tapias, pero también Pilar Almería, Alfred Picó, Anna Kurikka, Yapoena Silva o un estupendo Jorge Motos en el papel de hermano de la protagonista) y un despliegue visual, que sabe sacar partido a los medios de los que dispone. Moisés Romero y Marisa Crespo aciertan en su debut en el largometraje con un inquietante thriller psicológico entre el cine de género y el cine autoral que deja un buen sabor de boca.

Escribe Luis Tormo

Título: Tú no eres yo
País y año: España, 2023
Duración: 96 minutos
Dirección: Marisa Crespo, Moisés Romera
Guion: Marisa Crespo, Moisés Romera
Fotografía: Víctor Entrecanales
Música: Joan Vilà
Reparto: Roser Tapias, Pilar Almería, Jorge Motos, Anna Kurikkaa, Alfred Picó, Yapoena Silva
Productora: Proyecta Films
Distribuidora: Carácter Films

Artículo publicado originalmente en Encadenados

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