Prima facie

Dolor y emoción

Prima facie, la obra escrita por Suzie Miller se estrenó en Australia en el año 2019 consiguiendo una gran repercusión. El éxito mundial llegó con el estreno de la obra en el West End londinense en 2022, y más tarde con su salto a Broadway en 2023, con la actriz Jodie Comer –conocida por su papel en la serie Killing Eve– como protagonista. Miller nació en Melbourne, allí realizó sus estudios y terminó trabajando como abogada, a la vez que comenzó a escribir obras teatrales; en 2010 se trasladó a Londres con su familia y es en ese entorno de la justicia británica donde se desarrolla Prime facie.

Juan Carlos Fisher firma la adaptación que se estrenó en septiembre de 2023 en Madrid y que ahora en 2024 puede verse en diferentes ciudades de nuestro país. La obra, protagonizada por una inmensa Vicky Luengo que, más que interpretar, encarna realmente el personaje de Tess, cuenta con la actriz balear que transforma un monólogo en un relato complejo .

Tessa es una brillante abogada especializada en defender a hombres acusados de abusos sexuales; una defensa que realiza de manera implacable, agotando todos los recovecos de la justicia para desacreditar a las víctimas, poniendo el foco en la figura del consentimiento en primer plano; sin embargo, un suceso trágico hará que la vida de Tessa dé un giro de 180 grados, sufriendo el sistema judicial que ella misma ha retorcido en numerosas ocasiones.

Vicky Luengo en Prima facie Foto: Producciones Teatrales Contemporáneas S.L

Bajo esta sencilla estructura de un personaje ególatra que termina recibiendo su propia medicina, Prima facie va más allá del esquema moralista de ‘recoges lo que siembras’ o de que para entender el dolor tienes que sufrirlo. Durante el primer acto asistimos a la visión brillante y colorista del triunfo. Conociendo a fondo los entresijos del sistema jurídico, Tessa defiende a los acusados de abusos sexuales o violaciones con fría objetividad, no es ella la que los absuelve, es el jurado o el juez quienes toman esa decisión. Como mujer es capaz de identificarse con las víctimas pero asume con determinación la defensa de sus clientes con una cruel imparcialidad. Pero todo no es blanco o negro. El texto va mostrando la diferencia de clases –el universo de los abogados ricos, por un lado, y el origen humilde de Tessa, por otro– a lo que hay que sumar el sacrificio de la carrera por el triunfo, el ascenso laboral y la dificultad añadida por ser mujer en un mundo de hombres (lobos).

Ritmo vertiginoso, una escenografía minimalista, limpia, pero que es capaz de llevarnos de la sala de un tribunal, al despacho de abogados, al hogar materno de Tessa, a un apartamento, la comisaría o a la pista de una discoteca, todo ello con un exquisito juego de luces –que en ocasiones involucra al público– y una música y efectos sonoros que transforman el monólogo en un verdadero texto teatral donde, con la sola presencia de Vicky Luengo, visibilizamos todo el universo que la rodea.

En la segunda parte de la obra, tras la violación de Tessa por Julien, un compañero de despacho cuya familia pertenece a la élite de la sociedad británica, la misma abogada triunfadora experimenta el peso del sistema judicial; una violación acaecida en el entorno cercano donde el consentimiento es el elemento crucial. Una violación perpetrada por un compañero, un amigo, un marido o un esposo

Sin perder el ritmo, incluyendo recuerdos dolorosos de esa noche, se explicita las grietas que satanizan a las víctimas (¿bebió alcohol? ¿por qué no se opuso? ¿dejó claro que no quería seguir adelante?).

La misma Tessa antes triunfante, se muestra ahora, a través de un estado mental y físico interiorizado por una increíble Vicky Luengo, devastada por una salud mental quebrada por un sistema que persigue a las víctimas y las sitúa en el centro del foco: el periodo temporal para iniciar el proceso se eterniza, no se respeta la confusión de los recuerdos por el trauma de la violación, la pérdida de oportunidades por atreverse a denunciar, etc.

Finalmente hay un reconocimiento de un sistema judicial –en este caso el británico pero fácilmente reconocible en el resto de países– elaborado y oficiado desde el punto de vista masculino. Un entramado jurídico que termina juzgando a la víctima. Una víctima que tiene que probar que el consumo de alcohol, el subir a un piso voluntariamente o vestir de una determinada forma no forman parte de un consentimiento tácito; en definitiva, una mujer que no puede sentirse y expresarse con libertad.

Una víctima que, además de cargar con sentencias absolutorias, sufre las consecuencias de una exposición social y mediática que le persigue más allá de las salas del tribunal minando la salud mental. Prima facie detalla esa retahíla de situaciones como son el examen forense tras la violación, el recuerdo traumático, las posibles contradicciones debidas a la confusión de una situación para la que nunca se está preparada, etc.

Vicky Luengo en Prima facie. Foto: Luis Tormo

Tras la última exhortación de Tessa que viene acompañada de un fundido a negro, se produce el ritual del saludo de la protagonista con el público puesto en pie con los ojos enrojecidos cuando no llorando directamente. Es un momento de alivio al ver la sonrisa de Vicky Luengo en su rostro saludando desde ese escenario. Lo que hemos visto es una ficción tan real que necesitamos por un instante entender que el dolor de Luengo en el escenario ha sido una representación y que afortunadamente esa mujer no ha sufrido lo que acabamos de ver durante hora y media. Ese es el inmenso trabajo de Vicky Luengo como actriz en Prima facie, difuminar la frontera entre ficción y realidad.

Pero el alivio, tras los largos aplausos, desaparece pronto porque la realidad es tozuda y la ficción sabemos que relata una realidad amarga y verdadera. Los recientes y mediáticos casos, más la gran cantidad de víctimas anónimas que han sufrido, sufren o sufrirán lo que la obra denuncia, hace que se abandone el teatro en silencio. Un silencio reflexivo que lleva la obra de teatro más allá de su estricta puesta en escena durante hora y media. Aquí tenemos el valor de la cultura, en este caso a través del teatro, como elemento transformador de una sociedad.

Escribe Luis Tormo

Reparto: Vicky Luengo
Dirección: Juan Carlos Fisher
Autora: Suzie Miller
Traducción: Juan Carlos Fisher y Rómulo Assereto
Música y espacio sonoro: Luis Miguel Cobo
Iluminación: Ion Aníbal López
Escenografía y vestuario: Lua Quiroga Paul
Ayudante de dirección: Rómulo Assereto
Videoescena: Emilio Valenzuela
Comunicación: Ángel Galán
Fotografía y diseño gráfico: Javier Naval
Jefe de producción: Carlos Montalvo
Producción ejecutiva: Olvido Orovio
Dirección de producción: Ana Jelín
Distribución: Producciones Teatrales Contemporáneas S.L

Teatro La Rambleta
1 al 3 de marzo de 2024
Valencia

Vicky Luengo y Juan Carlos Fisher. Foto: Javier Naval/Producciones Teatrales Contemporáneas S.L

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