Camino del éxito
Cuenta Rod Stewart que una vez estaban su padre y él en el estadio de Wembley para ver un partido de fútbol. Durante el descanso él bajo a comprar unas cervezas y cuando subió vio a su padre llorando. Le preguntó qué le pasaba y su padre le respondió que todo Wembley había estado cantando Sailing (1). Sailing era la canción que cerraba el disco Atlantic Crossing y esta anécdota explica, en primer lugar, el éxito popular de Rod Stewart a mediados de los 70, y en segundo lugar, la capacidad del cantante escocés para hacer propio un tema ajeno y convertirlo en un himno. Ese éxito se asentó precisamente con el lanzamiento de Atlantic Crossing, un álbum que marcó su carrera estableciendo un antes y un después.
1975 fue un año decisivo en la carrera de Rod Stewart. El cantante británico se encontraba en una encrucijada habitual para muchos frontman: compaginar su papel dentro de una banda con el desarrollo de una trayectoria en solitario. En su caso, esta dualidad se reflejaba en su pertenencia a Faces, un grupo que había ido ganando notoriedad y prestigio de forma progresiva, y en el crecimiento paralelo de su carrera individual. Sin embargo, ese equilibrio estaba a punto de romperse. De hecho, la banda acabaría disolviéndose en diciembre de 1975, un desenlace al que también contribuyó la marcha de Ronnie Wood, quien abandonó el grupo para unirse a The Rolling Stones.
Ante esta situación, la necesidad de centrarse plenamente en su carrera en solitario se vio reforzada por un paso clave: su fichaje por Warner Music, con el objetivo de consolidarse en el mercado estadounidense. Este cambio estratégico quedó reflejado tanto en el título como en la portada de su álbum Atlantic Crossing, que simbolizaba ese “cruce del Atlántico” hacia una nueva etapa.
Paralelamente, su vida personal avanzaba en la misma dirección. Stewart, junto a su pareja, la actriz sueca Britt Ekland, decidió establecerse en Los Ángeles. Para ambos, este traslado representaba una oportunidad significativa; Ekland podía acercarse al corazón de la industria cinematográfica en Hollywood, mientras que Stewart se posicionaba en Estados Unidos para impulsar su carrera musical en uno de los mercados más influyentes del mundo.
Además, fijar su residencia en territorio estadounidense le permitía beneficiarse de ventajas económicas, evitando el estricto régimen fiscal británico de la época. Esta circunstancia llevó a numerosos artistas ingleses a trasladarse a Estados Unidos, en busca de mejores condiciones para desarrollar sus carreras y gestionar sus ingresos.
La mudanza a los Estados Unidos y la entrada en Warner significó un nuevo comienzo que incluyó al veterano productor Tom Down junto a los músicos Steve Cropper, Donald “Duck” Dunn, Jesse Ed Davis, Fred Tackett, Booker T. Jones, Al Jackson Jr y la sección de viento de la Stax Records. El disco se grabó entre los meses de abril y mayo de 1975 en cinco estudios diferentes lo que incrementó la lista de músicos participantes en su elaboración.
Frente a sus discos anteriores, en este álbum las guitarras acústicas comienzan a ceder protagonismo a los sonidos del soul y el rock and roll, marcando un giro claro en la dirección musical de Stewart. La cara A concentra las canciones más enérgicas y rítmicas.
El disco se abre con el luminoso Three Time Loser, composición en solitario del cantante, donde la voz inconfundible de Stewart se combina con coros pegadizos, un saxo vibrante y un ritmo marcado por el soul, dejando patente el cambio de estilo respecto a trabajos previos. A continuación, All right for an Hour aporta matices de reggae, con un riff de guitarra que se repite a lo largo de toda la canción y se convierte en el eje vertebrador del tema.
All in the Name of Rock ‘N’ Roll remite a los orígenes del rock, con una introducción de teclado que se mantiene durante todo el tema pesado y denso, rematado por la presencia destacada de los metales. Drift Away, compuesta por Mentor Williams, suaviza el ritmo y nos ofrece un medio tiempo con aire stoniano, en el que se aprecia la voz de Stewart, el juego con la percusión, las guitarras y los toques del órgano. La cara A concluye con Stone Cold Sober, un tema en el que un estribillo pegadizo se combina con melodías dibujadas por la guitarra, dejando un cierre energético entre el eco de unos aplausos.
La cara B se abre con la icónica balada I Don’t Want to Talk About It, compuesta originalmente por Danny Whitten y transformada por Stewart en un tema profundamente emocional. Su voz rasgada pero delicada se apoya en la guitarra acústica y en unos arreglos de cuerda que se van incorporando progresivamente, preparando la entrada de un solo de guitarra eléctrica que realza la tensión y la emotividad. Es un tema mítico y doloroso, donde Stewart transmite con fuerza versos como “I don’t wanna talk about it / How you broke my heart (No quiero hablar de eso / Cómo me rompiste el corazón)”, que reflejan la vulnerabilidad y la intensidad emocional. La delicadeza continua It’s not the Spotlight , guitarra acústica y un bajo acompañan otra canción introspectiva y delicada en la que irrumpe la mandolina característica de los discos de Rod Stewart.
The Old Heart of Mine es otro tema destinado a engrosar la lista de clásicos. La composición de Holland & Dozier en la voz del cantante escocés se revela como una reivindicación del amor que va incrementando su ritmo sumando elementos como el saxo, el coro femenino y la cuerda que se va imponiendo en la parte final del tema. I Still love you es el único tema compuesto por Stewart en la cara B, suena otra vez la mandolina acompañada guitarras, cuerda y órgano.
No es extraño que Sailing, un original de los Sutherland Brothers, haya pasado a la historia de la música porque une la delicadeza con una grandeza lírica que termina convirtiéndose en un himno que va ascendiendo y se hace presente con los coros. La letra, melancólica, parece sugerir la situación que Rod Stewart vivía en ese momento: “I am sailing, I am sailing / Home again’ cross the sea / I am sailing, stormy waters / To be near you, to be free (Estoy navegando / De nuevo a casa a través del mar / Estoy navegando en aguas tormentosas / Para estar cerca de ti, para ser libre)”. Lanzada como primer single fue el gran éxito del álbum.
El álbum se publicó el 8 agosto de 1975 y fue número 1 en el Reino Unido y número 9 en los Estados Unidos. Tras la publicación del disco, Rod Stewart continuó vinculado a la banda Faces durante un breve periodo, participando en lo que finalmente se convertiría en su última gira conjunta. Esta etapa marcaría el cierre definitivo de la colaboración entre el cantante y el grupo.
Como explica Jordi Serra i Fabra: después de publicarse este disco “Faces entrarían en la crisis final. La perfección del álbum y las nuevas metas de Rod, la diferencia estilística y el giro en la propia vida particular del cantante eran demasiadas fuerzas contrarias como para permitir mantener la doble vida como solista y como cantante de Faces” (2).
Con Atlantic Crossing, Rod Stewart emprendería en solitario un camino hacia el éxito certificado por los siguientes álbumes (A Night on the Town, Foot Loose and Fancy Free, Blondes Have More Fun), asentando un prestigio como cantante, asociado a la capacidad de hacer suyo cualquier tema, del que no se ha bajado todavía.
De hecho, 51 años después de publicar este disco, Rod Stewart continúa encima de los escenarios: en junio de 2026 lo podremos ver en concierto en Valencia en su única actuación en España.
Escribe Luis Tormo

