Crítica de Lapönia

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Invitación al diálogo

David Serrano es un reconocido especialista en el ámbito de la comedia, un género que ha marcado de forma constante toda su trayectoria profesional. A lo largo de su carrera, ha destacado tanto en su labor como guionista –con títulos como El otro lado de la cama, Los dos lados de la cama o El pregón– como en el desarrollo de sus propios proyectos cinematográficos. En su faceta como director, ha firmado películas como Días de fútbol o Voy a pasármelo bien, en las que vuelve a poner de manifiesto su particular sensibilidad para el humor.

Ahora, David Serrano regresa a la dirección con Lapönia, la adaptación cinematográfica de la exitosa obra teatral homónima de Cristina Clemente y Marc Angelet, quienes también firman el guion de la película. Este nuevo proyecto supone una continuación coherente dentro de su trayectoria, manteniendo su característico enfoque hacia las historias cotidianas atravesadas por el humor.

La trama sigue a Mónica (Natalia Verbeke) y Ramón (Julián López), quienes viajan junto a su hijo a Finlandia para celebrar las fiestas navideñas con la hermana de Mónica, Nuria (Ángela Cervera), su marido finés, Olavi (Vebjørn Enger), y la hija de ambos. Sin embargo, lo que debería haber sido un idílico viaje familiar –concebido para que el hijo de Mónica y Ramón pudiera conocer al auténtico Papá Noel– se desmorona por completo cuando la hija de Nuria y Olavi le revela a su primo que Papá Noel no existe.

A partir de ese detonante –que David Serrano introduce en la escena de los títulos de crédito iniciales, con un tono que roza lo onírico–, la película se traslada a un único escenario: la idílica casa en la que se desarrolla íntegramente el relato.

Natalia Verbeke y Julián López en una imagen  de Lapönia. Foto: David Herranz  / A Contracorriente  Films

Ese espacio acogedor, claramente deudor de su origen teatral, se convierte en el epicentro de la acción. Desde ahí, la película comienza explorando el choque cultural entre la espontaneidad mediterránea y la racionalidad nórdica, un contraste que actúa como motor inicial del conflicto.

Olavi, desde la atalaya moral que parece otorgarle el pragmatismo escandinavo, desgrana una serie de tópicos asociados a la cultura española: los gritos en las conversaciones, la picaresca como forma de vida, el carácter pasional o el uso normalizado de la mentira. Su discurso, articulado desde una supuesta superioridad racional, pone sobre la mesa una visión estereotipada que no tarda en generar fricción.

Por su parte, Mónica y Ramón no dudan en ejercer su réplica, cuestionando esa pretendida ejemplaridad y dirigiendo sus críticas hacia la frialdad y el exceso de racionalidad que, a su juicio, definen a las sociedades del norte de Europa. Mientras tanto, Nuria, que actúa como eslabón intermedio entre ambas posturas, oscila de un lado a otro, consciente de sus raíces españolas pero también de la necesidad de adaptarse a la nueva cultura finlandesa, donde aprecia una mayor calidad de vida vinculada a la mejora de las condiciones económicas.

Pero Lapönia va más allá de este enfrentamiento cultural que títulos como Bienvenidos al norte han explotado, desplegando un amplio abanico de temas relacionados con las relaciones familiares, los distintos modelos de familia y el uso del engaño, de la ocultación, como recurso para preservar la magia. La película, además, extrapola esta práctica más allá del ámbito infantil, mostrando cómo pequeñas mentiras y secretos pueden influir en la dinámica de toda la familia.

De manera sutil, la película también aborda otras realidades de la vida familiar: la necesidad de emigrar para alcanzar un mejor estatus, la nostalgia de estar lejos del hogar, el sacrificio que conlleva cuidar de los mayores y la importancia de mantener tradiciones que, a lo largo de décadas, han estado estrechamente vinculadas al afecto y a los lazos familiares.

Lapönia se inscribe dentro del género de comedia adulta o comedia dramática, en el que determinadas escenas rozan los límites del género al recrear la tensión de las posturas enfrentadas entre los personajes. Esta elección narrativa hace que la película construya su comicidad de manera distinta a la comedia más convencional: no se centra tanto en la carcajada fácil o en los gags, sino en la agudeza de los diálogos y en la réplica sarcástica que surge del enfrentamiento verbal.

Sin embargo, la película mantiene siempre un tono equilibrado: aunque se permite ironías y observaciones agudas, nunca alcanza un nivel de mordacidad o crítica que supere el plano del apunte sociológico. Esta contención le permite combinar comedia y reflexión sin volverse excesivamente crítica ni perder la calidez que caracteriza a la historia y a sus personajes.

Los cuatro protagonistas de Lapönia. Foto: David Herranz  / A Contracorriente  Films

Es especialmente destacable el soporte narrativo que David Serrano –con una amplia experiencia en montajes teatrales, tanto musicales como dramáticos– pone al servicio de la adaptación de la obra teatral al formato cinematográfico. Para ello, combina de manera efectiva diversos recursos: el movimiento escénico de los personajes, el montaje de plano y contraplano, una cámara flotante que permite recorrer las distintas estancias de la casa y el uso de cámara en mano en las escenas de mayor tensión.

La cámara, siempre atenta al diálogo y a las reacciones de los personajes, se convierte en un instrumento que acompaña y potencia la interpretación del equilibrado reparto formado por los cuatro protagonistas, sin reclamar protagonismo propio. De este modo, Serrano logra que el lenguaje cinematográfico respete la esencia teatral del texto, al mismo tiempo que explota las posibilidades visuales del cine para enriquecer la narración y la interacción entre los personajes.

Lapönia es una película sencilla y medida que, en tiempos marcados por la intolerancia hacia otras culturas y por la polarización de posturas, propone el diálogo y la comprensión como herramientas fundamentales para facilitar la convivencia. La historia subraya la importancia de escuchar al otro, de reconocer las diferencias y de buscar puntos de encuentro, dejando entrever que es posible alcanzar un equilibrio entre el mundo racional y aquello que surge de nuestra imaginación, la emoción o la tradición.

Con un enfoque amable y reflexivo, la película combina humor, ironía y sensibilidad, mostrando que la empatía y la apertura hacia distintas formas de vida pueden convivir con la lógica y la racionalidad, ofreciendo un mensaje esperanzador sobre la armonía familiar y social.

Escribe Luis Tormo

Título: Lapönia
País y año: España, 2026
Duración: 89 minutos
Dirección: David Serrano
Guion: Cristina Clemente, Marc Angelet
Fotografía: Joan Bordera
Música: Joan Martorell
Reparto: Natalia Verbeke, Ángela Cervera, Julián López, Vebjørn Enger
Productora: The MediaPro Studio, Movistar Plus+, RTVE, 3Cat
Distribuidora: A Contracorriente Films

Artículo publicado originalmente en Encadenados

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