«Es una película que invita a reflexionar y a escuchar»
David Serrano estrena Lapönia su último trabajo para la pantalla grande. Basada en la exitosa obra teatral del mismo nombre escrita por Cristina Clemente y Marc Angelet, que firman también el guion cinematográfico, Lapönia desarrolla una historia que transcurre durante una Nochebuena en la ciudad finlandesa de Rovaniemi, capital de la región de Lapönia y ‘supuesto’ lugar de origen y residencia de Santa Claus.
Protagonizada por Julián López, Natalia Verbeke , Ángela Cervantes y Vebjørn Enger, la película es una producción de The Mediapro Studio que cuenta con la participación de Movistar Plus+, RTVE y 3Cat. La distribución en España corre a cargo de A Contracorriente.
Dentro de la iniciativa de los Preestrenos del Festival Antonio Ferrandis de Paterna hemos podido conversar con el director David Serrano y con la actriz Natalia Verbeke sobre su experiencia en esta comedia con toques dramáticos.
La película podría catalogarse como una comedia adulta. ¿Cómo logras equilibrar ese tono ligero, que provoca una sonrisa, con una temática más seria de fondo?
David Serrano: Me gusta eso de comedia adulta, creo que está bien definido así. Para que conviva la parte más dramática de la película, para que no fuera un salto absurdo (que a veces pasa) y que el espectador no lo terminara de comprender muy bien, creímos que era importante desde el principio no apretar la parte cómica, no intentar hacernos los graciosos.
Hablamos de hacer los chistes que estaban en la función y en el guion de la película pero como dejarlos caer y que sea el espectador el que los levante. Y no apretar para que hubiera una carcajada muy grande, para manejarnos dentro de una comedia de un tono realista o naturalista.
Es lo que más me apetecía de esta película porque es difícil encontrarse con comedias adultas. Ahora mismo la comedia en España y en casi todo el mundo es una comedia de carcajada, quizá un poco más fácil. Así que encontrarte de repente con una comedia en la que el humor viene de réplicas razonablemente inteligentes, de personajes que también lo son, no es común.
Natalia, quería saber cómo ha sido el reencuentro con David Serrano después de casi veinte años que fue Días de fútbol.
Natalia Verbeke: Muy bonito. La sensación era como que no había pasado el tiempo. Trabajar con David es muy fácil y tenemos mucha confianza, por lo tanto es un placer poder reencontrarnos y trabajar con él. Aunque volvimos a trabajar en el teatro, en el 2019, y la verdad es como si no hubiera pasado el tiempo, nos entendemos muy bien.
Esta es la primera película que diriges donde el guion no es tuyo sino de los autores de la obra teatral original. ¿Cómo es trabajar con esa materia prima ajena?
David: Siendo respetuoso con lo que proponían los autores pero también intentando hacerlo nuestro, no solo mío sino también de los actores para que ellos se sintieran cómodos para que entendieran perfectamente a sus personajes. Y luego creo que, como director y como actores, hay que tener la libertad y el derecho de poder modificar ciertas cosas para que el resultado final sea mejor. Y de repente hay cosas que les funcionan mejor a unos actores que a otros y tú ves también como director que a un actor o a una actriz le funciona mejor y lo modificas, pero hemos sido respetuosos con el texto porque para eso lo hicimos.
Natalia: Y el texto es brillante.
David: El texto es muy interesante. Y la verdad es que es la primera vez que dirijo un texto ajeno pero es porque me pareció muy interesante hacer una película así.
La película habla de los choques culturales que existen entre diferentes países. Tú llegaste a España de niña pero viviste ese choque cultural. ¿Te ha ayudado esa experiencia para entender la situación?
Natalia: La entendía, creo que no me hubiera hecho falta esa experiencia para entenderlo porque tiene que ver más cuando tocan a tu país, cuando tú estás fuera y la gente empieza a criticar a tu país todo el mundo se hace muy patriota.
David: Es como a tu pareja.
Natalia: Puedes criticarla tú, pero que lo haga otro, no. Y eso es lo que le pasa a todos. Y le pasa también al personaje de Olavi cuando le dicen cuatro cosas sobre Finlandia, lo que pasa es que no tiene ese carácter pasional y no lo suelta con ese fuego que lo pueden soltar Mónica o Ramón. Pero incluso mi hermana piensa lo mismo que yo pero lo disimula porque convive con él.
¿Cómo has llevado el texto teatral al lenguaje cinematográfico? Viendo la película hay diferentes usos de las herramientas del cine, desde el juego del plano/contraplano, travellings por la casa e incluso cámara en mano para generar tensión.
David: Primero hay que intentar que los personajes se muevan por la casa de una manera orgánica, es decir, que tenga sentido que se muevan pero no dejarlos solo una estancia de la casa. En ese sentido nos ayudó mucho esta casa porque tenía distintos ambientes: el comedor, por un lado; el salón donde hablan, por otro; la cocina, pero la cocina tenía una mesa grande; el despacho de Olavi; un porche donde podían salir a fumar… Esa casa que es maravillosa y preciosa nos venía muy bien porque tenía diferentes estancias donde se podían mover los personajes.
Y el reto era también que el movimiento fuera orgánico. De hecho cambiamos una cosa casi a punto de rodar porque les hacíamos ir una segunda vez a la cocina y decían ellos: “¿Por qué vamos otra vez? No tiene sentido.” Y también hay que asumir que es una película de gente hablando, pero también teníamos esos pequeños momentitos que la casa nos permitiera ver la estructura…
Natalia: Respirar
David: Respirar, escuchar un poco de música, ver ese pasillo maravilloso de la casa. De esa forma la película respira y no es claustrofóbica y desde el luego nos ayudó esa casa increíble que es una casa de verdad, no es un plató y eso se nota, le da calidez.
Y luego lo que plantee con Joan Bordera es que cuando la película empieza es más calmada, con la conversación, con una planificación con la cámara sobre trípode, mucho plano/contraplano; y según la película va avanzando y hay un momento en que la tensión aumenta quitamos el trípode, así tenemos la cámara sobre una especie de cojín que ya no es tan estable. Y ya por último, cámara en mano con movimientos bruscos, e incluso rodamos con movimientos más bruscos pero no casaban muy bien. Y ya finalmente cuando la película vuelve a tranquilizarse volvemos al trípode y a una planificación más calmada. De esta forma la cámara se adaptaba a lo que estaba pasando en escena.
Y lo que nunca voy a hacer son filigranas con la cámara para intentar darle una movilidad o darle un carácter cinematográfico de thriller que vaya en contra de los actores y de la lógica de las cosas que estamos hablando. Si están hablando de un tema interesante les escuchamos y les vemos, no les hago levantarse o meter movimiento. Hay veces que a los directores nos da miedo pensar que la gente se va a aburrir y no es así, vamos a confiar en el criterio de la gente, y la gente no es boba. Si lo que están hablando está bien, dejémosles hablando tranquilamente y afortunadamente tenía un reparto increíble y me adapte adonde ellos iban a estar mejor.
Lo que no me hubiera gustado es ser el técnico de luces porque está lleno de ventanas y espejos.
David: Lo has clavado porque para Joan, el director de fotografía, era muy estresante porque además encendías el móvil o el ordenador en una habitación y había un reflejo en otra que no sabíamos de dónde venía ese reflejo. Pasábamos un buen rato evitando reflejos y en postproducción hemos quitado un montón. La casa era muy bonita pero tenia esa pequeña trampa.
¿Cómo trabajas tus personajes?
Natalia: En mi caso hay un trabajo muy grande en casa, un ejercicio que hago sola, de estudio de guion donde voy buscando encontrar los deseos del personaje, cómo es ese personaje. Todo eso lo llevo a los ensayos y luego, allí, vamos viendo qué funciona, qué no, vamos puliendo cosas del personaje porque una cosa es mi mirada y otra cosa, por ejemplo, cómo me dice el texto mi hermana. Y ahí se crea otra cosa.
Al final los actores trabajamos con lo que tenemos delante donde tú haces tu pequeño trabajo que luego va creciendo con el otro, con el director. Es un trabajo en equipo.
David: Natalia es super currante. Se trae las cosas estudiadas, no falla una toma por texto. Siempre ha sido así.
¿Y tú cómo trabajas con los actores o actrices?
David: En realidad me di cuenta hace poco que llevo trabajando siempre de la misma forma: cuatro o cinco semanas de ensayos en el que invito a los actores a colaborar en la reescritura de lo que tenemos entre manos, evidentemente guiándoles porque tiene que haber una persona que guie para evitar el caos.
Natalia: Y esa mirada externa que tiene el director que hace que toda la tripulación vaya por el mismo sitio.
David: Pero invitándoles a que participen en ese proyecto para que no sean unos muñecos que se ponen delante porque tienen que hacer suyos sus personajes. Me gusta que se sientan con libertad para crear, para proponer y que sea un trabajo donde nos lo pasamos bien. Yo quiero pasármelo bien en el trabajo, no quiero sufrir. En este caso ha sido un gozo porque tenía cuatro actores absolutamente a favor y ahí se disfruta ensayando, se disfruta dirigiendo, se disfruta durante el rodaje… Y en teatro hago lo mismo. Mi manera de trabajar es lo mismo en teatro que en el cine.
Y lo que le preguntabas a Natalia antes sobre su personaje creo que es muy importante decir que es un personaje muy complicado, sobre todo en la primera media hora de la película.
Natalia: Porque puede caer fatal…
David: Puede caer horrorosamente mal. Nos dimos cuenta en montaje que tuvimos que quitar alguna frase porque era un nivel de agresividad que ella me decía: “¡Me estoy pasando!” Y tenía razón porque era así. No me interesaba que hubiera malos en la película. Luego al final se entiende todo. Pero es un personaje muy delicado porque por un lado lleva el humor al principio pero también lleva una carga de negatividad que podía ser cargante y creo que lo hemos manejado muy bien.
La película apuesta por el diálogo y tiene una lectura sobre la crispación actual donde salta la chispa por cualquier tema.
David: Sí. Son cuatro personajes que se escuchan y que incluso algunos cambian de opinión. Creo que eso es muy valioso.
Natalia: Sobre todo hoy en día.
David: Hay tal polarización que tienes que estar de acuerdo al 100% con la gente que se supone que es de tu equipo. No puedes tener una duda, tienes que estar 100% en un bando u otro. Y esta es una película que invita a reflexionar y a escuchar. Y puedes estar de acuerdo con el bando de Natalia y Julián [López] pero hay cosas que dicen los personajes de Olavi y Nuria que tienen todo el sentido.
¿Qué tiene la comedia que permite hablar de cualquier tema?
David: Precisamente como permite hablar de cualquier tema me da pena que no se hagan más este tipo de comedias. Claro que se puede hablar desde un sitio que te puedas reír y que sea divertido y que sea un tema serio sin necesidad de ponerte dogmático ni excesivamente trascendente. Puedes mantener un diálogo ligero sobre un tema interesante o importante. Y me da pena que no haya más comedias así pues nos estamos enfocando en la industria cinematográfica española y televisiva en una comedia más facilona.
Escribe Luis Tormo


