Deconstrucción de las final girls
Grady Hendrix es un escritor estadounidense que se ha hecho un hueco propio dentro del terror contemporáneo con una obra en la que mezcla elementos de terror clásico con humor ácido, referencias a la cultura popular y una mirada crítica. En España la editorial Minotauro ha publicado Brujería para chicas descarriadas, Badasstronauts o El exorcismo de mi mejor amiga, entre otros títulos. Hendrix ganó el premio Bram Stoker por su ensayo Paperbacks from Hell (2017) en el que analizaba la literatura de terror de los años 70 y 80.
En 2022 publicó la novela Grupo de apoyo para final girls, en la que un grupo de mujeres supervivientes de distintas matanzas se reúnen desde hace años en la consulta de la doctora Carol Elliot, una psiquiatra especializada en tratar este tipo de traumas. A través de estas sesiones, las protagonistas intentan sanar las profundas heridas psicológicas que les dejó su experiencia y reconstruir una vida lo más estable y normal posible.
El término final girl se utiliza en el cine de terror, en el subgénero slasher, para describir a la última chica –normalmente, adolescente– que sobrevive tras enfrentarse al asesino responsable de la muerte de sus amigos o familiares. Esta figura, presentada en un inicio como vulnerable y desprotegida, termina imponiéndose al psicópata de turno gracias a su resistencia y sacrificio. Con el paso del tiempo, el concepto trascendió el terror para aplicarse también a personajes femeninos valientes como Ripley en Alien o Sarah Connor en Terminator, convertidas en auténticos iconos de la supervivencia y la fortaleza femenina.
La novela de Hendrix se articula a través del personaje de Lynnette Tarkington, protagonista y narradora del relato, superviviente de una masacre perpetrada en su propio hogar. Desde entonces, toda su existencia está condicionada por una estricta serie de pautas y conductas de seguridad destinadas a garantizar su supervivencia. En su obsesión por mantenerse a salvo, Lynnette se ha ido aislando progresivamente de cualquier relación personal, limitando su contacto con el exterior a las reuniones mensuales del grupo de apoyo para final girls. Apenas abandona su casa, transformada en una auténtica fortaleza.
Este mundo cerrado y aparentemente controlado se resquebraja cuando Adrienne es asesinada y Lynnette sufre un intento de asesinato en su propia casa. Es entonces cuando la protagonista toma conciencia de que todas las medidas que ha adoptado a lo largo de su vida para protegerse de los posibles psicópatas y asesinos que cree tener tras de sí han resultado inútiles. Hendrix subraya así la fragilidad de la ilusión de control y pone en cuestión la idea de que la supervivencia pueda garantizarse únicamente a través del miedo y la reclusión.
Si las final girls suelen ver concluido su protagonismo en el momento en que logran acabar con el asesino, Hendrix despliega un relato que comienza precisamente ahí, cuando todo parece haber terminado. A partir de ese punto, el autor construye una narración marcada por heridas que nunca han llegado a cicatrizar y que dejan al descubierto el trauma persistente que acompaña a estas mujeres tras haber sobrevivido al horror.
Todas ellas, incluso aquellas que aparentan haber reconstruido sus vidas, cargan con una experiencia traumática que permanece latente y que emerge en cuanto un recuerdo, un objeto o una situación cotidiana las devuelve al infierno que vivieron. De este modo, la novela desmonta la idea del cierre definitivo y cuestiona el final feliz del relato de terror, mostrando que la violencia no concluye con la muerte del asesino, sino que continúa en la memoria de las personas que han logrado sobrevivir.
Contando con la complicidad de quien lee la novela, Hendrix recurre a los códigos narrativos del cine slasher para construir un relato que alterna escenas de alta tensión con una estructura cercana a la road movie, en la que los distintos personajes se van incorporando progresivamente a la trama. Si bien la novela presenta una parte central excesivamente alargada, en la que se repiten ciertas situaciones y se abusa de los plot-twists, el ritmo general acaba resultando ágil y eficaz.
El humor satírico irrumpe de forma recurrente, recordando en todo momento el carácter lúdico de la obra y haciendo explícito el juego metanarrativo. Este uso del humor no solo aligera la tensión, sino que el objetivo crítico de la novela, subrayando la artificialidad de los códigos del género y su explotación reiterada; en este sentido la novela es un compendio de títulos del cine slasher en el que se muestra el uso abusivo de las franquicias que exprimen el original.
También actúa como elemento disruptor de la narración la inclusión de diversos fragmentos de naturaleza variada, como las notas de la doctora, listados de películas slasher y estudios sobre el género, informes policiales, transcripciones de interrogatorios, así como imágenes y anotaciones del diario de Lynnette. Estos materiales intercalados rompen la linealidad del relato y refuerzan su carácter fragmentario ratificado en la organización de la novela a base de pequeños capítulos.
La conclusión de Grupo de apoyo para final girls sugiere que estas mujeres –idea que se articula de manera especialmente clara a través del personaje de Lynnette– no alcanzan una verdadera libertad hasta que toman conciencia de la necesidad de vivir sin el miedo que las ha mantenido prisioneras. Ya no se trata de derrotar al enemigo, ni de prolongar indefinidamente la espiral de violencia –como demuestra la renuncia explícita de la protagonista a seguir alimentando el reguero de sangre–, sino de recuperar la capacidad de llevar una vida cotidiana y normalizada.
De este modo, Hendrix redefine el concepto de supervivencia: no basta con haber vencido al asesino, sino que la auténtica victoria reside en dejar de vivir condicionadas por el terror. La novela propone así un final que, lejos de responder a los códigos tradicionales del slasher, apuesta por una liberación íntima y psicológica, cerrando el relato con una reflexión que humaniza a los personajes sobre el trauma y la posibilidad de seguir adelante.
Escribe Luis Tormo
Título: Grupo de apoyo para final girls
Autor: Grady Hendrix
Traductor: Víctor Manuel García de Isusi
Editorial: Minotauro
Colección: Biblioteca Grady Hendrix
ISBN: 978-84-450-1312-0
Publicación: 31 agosto 2022
Páginas: 384
