«Creo en la mirada, la lente es muy poderosa»
Juanma Bajo Ulloa
Juanma Bajo Ulloa regresa al cine con El Mal. En ella, el responsable de obras de culto como Alas de mariposa o La madre muerta y éxitos legendarios como Airbag, propone una historia apoyada en la sólida tradición del suspense, diseñada para remover los sentimientos más profundos del espectador y cuestionar su propia naturaleza.
La trama arranca cuando una ambiciosa periodista, Elvira, es contactada por un inquietante personaje que le propone alcanzar el éxito definitivo escribiendo un libro sobre su “talento”: el del mayor asesino de la Historia. El reparto reúne a nombres como Natalia Tena, Belén Fabra, Tony Dalton, Fernando Gil y María Schwinning.
La película es una producción Frágil Zinema y cuenta con la participación de TVE y EITB. La distribución corre a cargo de 39 Escalones Films que estrena la película en salas de cine el 16 de enero de 2026.
Con motivo de los Preestrenos del Festival de Cine de Paterna hemos podido hablar con Juanma Bajo Ulloa y dos de sus protagonistas, Belén Fabra y Tony Dalton.
La película tiene su origen en un guion de 2006, hace casi 20 años. ¿Qué tenía esta historia para llevarla adelante tanto tiempo después? ¿Por qué esa insistencia en llevarlo adelante?
Juanma Bajo Ulloa: Pues curiosamente algunas ideas para películas con el paso del tiempo pierden vigencia, básicamente porque creo que te conviertes en otra persona y ya no eres ni tienes esa inquietud que te movió a escribir aquello. O aquello ya no tiene una razón de ser, ¿no?
Pero el concepto básico que había en esta película, pasado el tiempo, me seguía pareciendo muy valioso, muy interesante, y además es que tenía más actualidad que nunca por la sociedad que me rodeaba ya que de alguna forma se había convertido un poco en esta sociedad egocéntrica que tenemos ahora que mueve tanto a este tipo de decisiones y falta de escrúpulos.
Creo que es una idea que socialmente tenía más vigencia que nunca, no solo para mí, sino también para lo que me rodeaba donde yo estaba en ese momento. Y por eso he seguido insistiendo en él. Obviamente he cambiado cosas porque la versión que escribí en 2006 no es la misma; hemos rodado la versión 9, rodando se convirtió en la 10 y montando en la 11, o sea que hay muchas versiones.
¿Qué fue lo que os atrajo de El Mal para involucraros en la película? Una película que sugiere más que explica y que exige más al actor.
Belén Fabra: Para empezar que fuera Juanma Bajo Ulloa. Es un magnífico director y el personaje era un regalo para una actriz. Luego ya hice una prueba y salió, así que feliz. Me encantaba la idea de poder trabajar con él y poder trabajar con el resto de ellos, ya sabía que estaba Natalia [Tena], la conocía y era una persona con la que me llevo muy bien, tenemos muy buena relación pues ya habíamos trabajado antes y me ilusionó mucho poder trabajar con ella; y poder trabajar con él [Tony Dalton] evidentemente era un regalo añadido, de tal forma que no podía decir que no de ninguna de las maneras.
Tony: Como se suele decir, se hacen tres películas. La que se escribe, la que se filma y la que se edita. Y efectivamente el proceso de filmarla fue muy diferente a lo que después vimos en la pantalla. Por la música, por el tono, por todo eso. Ahí en el set es como en el momento en que actúas y ya cuando la ves todo cambia mucho para darle ese mood, ese vibe.
¿Conocías el cine de Juanma Bajo Ulloa? ¿Cómo fue ese primer encuentro con él,
Tony Dalton: Bueno, había visto Airbag y luego cuando me llamaron, justo antes de leer el guion justo vi La Madre Muerta y me gustó mucho. Luego leí el guion y me encantó y ya comenzamos con unos zooms…
En los últimos años el cine español ha tenido una mirada localista, centrada en lo que hay alrededor, en lo cercano. Tu cine tiene un carácter más universal y esta historia de El Mal puede ser entendible en cualquier país sin necesidad de conocer una sociedad concreta. Y sin embargo, el rodaje sí es local, ruedas muy cerca de tu casa, en Vitoria. ¿Cómo funciona esta dicotomía de plantear un tema universal pero rodarlo apoyándote en lo local?
Juanma: Sí, yo he huido adrede del localismo por lo que comentas. Veo un cine nacional que está no solo conectado con lo local sino que se mira un poco el ombligo; además, muy conectado con el discurso oficial, hay un discurso oficial del régimen compuesto por una serie de lo que ellos llaman causas, un discurso ideológico, político, que sirve casi de alguna forma para adoctrinar a la población y también para hacernos sentir solidarios con el like a esas causas que nos van presentando. Este tipo de cine ocupa, además, todos los festivales y es el que se premia.
Creo que de alguna forma es un poco una pandemia de hipocresía social, donde la gente dice una cosa y hace otra, claro. Pero en ese panorama muy localista, muy repetido de ese tipo de cine casi documental, de ficción documentada, donde todo parece realista, yo no lo considero muy cinematográfico. Yo echo de menos el cine que a mí me ha convertido en cineasta. Han hecho desaparecer el cine de la clase media y ese cine es el que nos falta.
Este es simplemente un cine, como dices tú, con una historia totalmente universal que habla del ser humano. A mí me interesa no juzgar, como está ocurriendo mucho ahora con el cine que se hace, yo quiero justamente entender por qué la gente es como es, cómo es el alma humana realmente cuando quitas las máscaras y miras a la gente, una gente que es capaz de hacer lo que hacemos. Y también cómo lo justificamos: es que lo hago porque no me queda más remedio, lo hago porque todos lo hacen, lo hago porque me lo merezco, etc. Pero no hay una justificación permanente de esa ambición. Y eso me parecía muy interesante y me parecía, como dices, muy universal.
Y lo he rodado en mi ciudad porque veo que el talento local y el escenario local no está quemado. No son los cuatro escenarios que vemos repetidas veces en muchas de las películas. Y además vivo en una ciudad que tiene muchas posibilidades, tiene unas características de ciudad europea más bien del norte, con unos rincones estéticamente muy valiosos y visualmente extraordinarios. Entonces como yo voy localizando por la calle cuando voy caminando y, además, cuando escribo también estoy localizando, me resultaba muy cómodo para tratar de colocar esos escenarios dentro de la película y hacerla universal, que no pareciera una postal.
Tú vienes de fuera del cine español ¿Reconoces ese carácter universal del tema del mal que es el discurso central de la película?
Tony: Juanma ya ha comentado que la escribió en 2006. Tuvo intentos fallidos de hacerla y recientemente, cuando la retomó dijo: «Esto es más relevante que nunca» por lo que dices, que es un tema universal. ¿Qué está mal? ¿Qué está bien? ¿Qué caminos tomas para perder la moral? Eso me llamó mucho la atención y creo que es una película que va a pasar la prueba del tiempo porque como podría ser cualquier ciudad y cualquier tiempo eso es lo que le da ese carácter universal.
El mal está presente a lo largo de toda la película en estado latente. Hay algo del mito de Fausto, de venderte al diablo por el éxito. ¿Te interesaba captar, sobre todo en el personaje de Elvira, ese momento que esta persona cruza la línea roja y se vuelve más oscura que viene dado en una escena esencial?
Juanma: Exacto. Hay un momento en la vida en la que se nos ofrece un camino y tenemos el libre albedrío para decidirlo. Uno puede cruzar esa línea roja o no cruzarla, uno puede llegar un poco más lejos en esa situación y quizás obtener un beneficio determinado o creer que lo va a obtener. O ser consecuente, ser coherente, ser honesto y no hacerlo. Normalmente el ser humano suele ser cómodo y va por el lado que cree que le va a dar más beneficio y a veces con menos esfuerzo, pero en realidad en la película hay ese momento definitivo en el que ella se va dejando llevar, todo el rato es escéptica y todo el rato se va dando cuenta que aquello puede ser algo que no es del todo adecuado, pero cuando cruza esa línea roja es cuando cae definitivamente en la tentación.
Cae en la tentación y ya no hay vuelta atrás. Empieza a tomar elecciones que van encaminadas a alimentar el lobo agresivo que todos llevamos dentro, ¿no? El lado oscuro. Lo digo por el dicho ese oriental de que tenemos dos lobos, uno empático y otro agresivo y violento, hay una lucha entre ambos. ¿Cuál ganará? El que alimentes, dice el pensamiento oriental. En este caso, ella empieza a alimentar ese lobo seguramente pensando que este libro puede ser un bombazo, que esto pasa porque me lo merezco, una frase que decimos muchas veces: “Yo me lo merezco”. Y se va a descubrir ese momento de la película exactamente en una escena que la hicimos de una manera muy gráfica: es una línea roja, una banda roja, en un lugar sagrado.
El personaje de Elvira es el que experimenta un mayor arco a lo largo de la película. ¿Cómo trabajaste esa evolución?
Belén: Con una buena dirección como la que ejerce Juanma, tiene muy clara la película en la cabeza. Él te acompaña en ese viaje y si en algún momento hay alguna duda siempre está ahí. Y para buscar ese arco, cuando estás con el personaje simplemente tienes que ir haciendo la escena concreta y si está bien escrita, si está bien dirigida, seguramente tú estarás en el lugar que tienes que estar, afinando un poquito por donde intuyes en qué momento estás, con ese raccord emocional.
Para mí el reto más grande era entender todas esas contradicciones de este personaje. Cuando trabajaba el guion veía unas cosas del personaje, entendía unas cosas del personaje, luego en rodaje Juanma me decía otras que a mí me parecían contradictorias hasta que luego entendí que tenía que rendirme a que ese personaje era mucho más complejo, que es lo que me parece maravilloso de los personajes de Juanma, que no son estereotipos, son completamente humanos y contradictorios.
Has trabajado en grandes producciones y series tanto en México como en Estados Unidos. ¿Cómo ha sido adaptarse a un cine que tiene un carácter más independiente?
Tony: Bueno, en México también hay producciones independientes como aquí donde estás todo el día en el set de rodaje trabajando. Tal vez las producciones más grandes te tienen esperando más tiempo porque hay más presupuesto y pueden hacerlo.
Pero yo prefiero este tipo de cine porque, de entrada, hay más cariño, hay más amor, es más profundo, es más personal y te arriesgas más. Y más con este guion donde pasan cosas muy fuertes en la película, cosas poco comunes en el cine de ahora que está más enfocado a niños y adolescentes. Y aquí Juanma se arriesga a contar unas historias que son bastante perturbadoras.
Al hilo de esto que comenta Tony, la película exige que el espectador o espectadora entre en el juego porque puede llegar a incomodar.
Belén: Sí, es una película que entretiene mucho, pero también que te hace reflexionar y te pone un espejo delante, Y eso que dices de que puede incomodar, creo que a todos nos puede incomodar que nos digan la verdad o que nos muestren nuestra verdadera cara cuando muchas veces nos engañamos.
Tu cine es muy poco transparente. La elección formal en estas películas denota la mirada, la posición de la cámara. ¿Cómo es el proceso de elección de las decisiones formales para poner el guion en imágenes porque al final estás contando la historia con la cámara?
Juanma: Sufro cuando doy un guion porque siempre estoy pensando que eso no es la película. No le estoy entregando la película, estoy entregando un texto que, más mal que bien, he conseguido plasmar. Digamos que si pudiera ver mi cabeza por dentro, ver cómo es la película, podría explicarle mejor lo que quiero hacer.
Y sufro con el texto porque cuando estoy escribiéndolo, estoy desarrollando, muchas veces, fases importantes de la narración que tienen que ver con lo que tú estás mencionando: con la cámara, estoy imaginando el decorado, igual no es el último pero es una idea muy clara, una catedral, un bosque; estoy imaginando también, incluso a veces, la música porque soy muy melómano y mi cabeza es muy musical, luego tengo que encontrar la música pero ya cuando ruedo suelo tener maquetas de la música y he llegado a rodar con unos auriculares moviendo la cámara al ritmo de esa música que estaba ya compuesta para esa escena para que haya un matrimonio perfecto de imagen y sonido.
Pero es que yo creo en la mirada y esta puede ser pasiva, me quedo aquí y ocurren cosas, pero es que la mirada es muy poderosa, la lente es muy poderosa, el movimiento es muy poderoso, la cámara es muy poderosa cuando yo aplico mi dibujo. En ese sentido le suele decir al director de foto cuando le contrato que él ha de entender que aquí yo voy a dibujar el plano y tú lo vas a pintar. ¿Qué significa eso? Que yo voy a colocar el encuadre y los elementos y él va a iluminar y va a crear la expresión, digamos, luminosidad y de color. Pero yo voy a dibujar los planos. Yo entiendo de fotografía, mi padre es fotógrafo, soy de ópticas, soy de encuadres y mi cabeza además funciona muy bien creando el suspense con la cámara. Es decir, no sé lo que va a ocurrir, quién va a entrar en cuadro, en off, está ocurriendo algo que oímos y no vemos todo, eso me parece valiosísimo en cine y hago uso de ello.
Además, tengo consciencia de que hay dos miradas, la mía es la que hace todo eso que estoy contando y luego se añade la del espectador que va a aplicarse en eso que yo he hecho. Por eso no hay dos películas iguales porque cada espectador va a aplicar la suya. Hay una mirada del espectador.
Y para vosotros cómo ha sido la parte del rodaje respecto a la creación de los personajes.
Belén: Sí, Juanma permite proponer aunque él tiene muy claro lo que quiere, entonces no siempre acepta, pero sí pasa que hacemos propuestas y es muy de dialogar. Es muy fiel al guion, pero también es muy propenso a cambiar constantemente ciertas cosas para ir perfeccionándolo, porque es muy perfeccionista, muy exigente con él mismo primero y luego con nosotros. Pero de una manera que yo creo que a los actores nos gusta, o por lo menos yo lo disfruto mucho, que es que te exijan más porque saben que puedes dar más, y no solo con los actores, con todo el equipo, porque él tiene muy clara su obra en la cabeza y es muy difícil conseguir eso si no estamos todos al 100%.
Creo que esto es muy gustoso para los actores, y que hay momentos de tensión porque no estás logrando a veces exactamente ese matiz que te está pidiendo pero eso hace también que nos sintamos muy satisfechos cuando lo conseguimos o incluso luego, cuando vemos la película, que es cuando realmente ves ese resultado total que en ese momento tal vez tienes demasiadas preocupaciones que no te permiten ver con claridad.
Cuando se ven tus películas en casi todos ellas hay un universo que tiende a ser oscuro, a plantear temas inquietantes, en los que hay un sufrimiento, una decadencia. Y este universo está revestido de una belleza formal (la fotografía, los decorados, los movimientos de cámara). ¿Es una contradicción o es que esa decadencia te parece bella?
Juanma: Creo que justamente es coherente con el mensaje de la película. El cine que estamos viendo en las salas es de buenos y malos. Nos dicen éste es el malo, es decir, el mal está afuera, y nosotros somos los buenos, los que juzgamos. Como yo no me creo este mensaje, me parece infantil, yo no creo en eso, yo creo que hay personas que tienen un lado oscuro y un lado luminoso. Con lo cual ese claro oscuro, esa luz de oscuridad, no solamente la veo en el ser humano y en su comportamiento, la veo en el universo. Es decir, el mundo es bello y el mundo es horrible. Y lo que importa es cómo lo miramos. La silla de tu abuela, decadente, oxidada, con la madera que se cae a pedazos y mal pintada, la colocas en un pub de moda, cuatro iguales, y de repente todo el mundo viene a sentarse a esas sillas diciendo que es lo más. ¿Es fea o es bonita? Explícamelo. Bueno, pues mira, ha cambiado de repente la moda y ahora lo que antes era un elemento deplorable, un elemento desechable, resulta bello.
En Baby ocurría también, había una enorme decadencia en esa mansión, pero no podías dejar de mirarlo. Creo en lo atractivo que puede tener algo decadente también. Creo que en la muerte hay belleza, puede haber belleza en la muerte, puede haber decadencia en la vida. Siempre creo que donde hay un yin hay un yang. Y creo que el pensamiento oriental y el pensamiento occidental van un poco en esa línea. La lucha de mal contra el bien. Jamás lo voy a separar porque creo que van juntos.
Escribe Luis Tormo


