Concierto de Amaia en el SanSan Festival

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Bienvenidos al show

En enero de 2025 Amaia publicó su tercer álbum, Si abro los ojos no es real. Este nuevo trabajo nos muestra una artista más adulta tanto en el concepto musical como en unas letras que reflexionan sobre sus vivencias, sobre su mundo interior. La cantante navarra va elaborando una carrera que se cuece a fuego lento, donde cada paso sigue una trayectoria ascendente –sin estridencias  que rompan con el pasado– evolucionando  para conseguir trazar su propio camino entre entre el sentido comercial pero sin perder la independencia.

Tras unos conciertos de presentación del disco el pasado mes de febrero, dos fechas en el Sant Jordi Club en Barcelona y uno en el Movistar Arena de Madrid, Amaia llega al SanSan–la primera cita en el calendario anual de los grandes festivales que se celebran en nuestro país– para mostrar al público de Benicàssim sus canciones en directo y la adaptación de un show de más de dos horas, dividido en cuatro partes, al formato de un festival (con menor tiempo y un público más variado).

Foto: Luis Tormo

Unos minutos antes de las ocho de la tarde, con el sol comenzando a descender buscando ocultarse tras las montañas del Desierto de las Palmas de Benicàssim, resuenan en el recinto del SanSan las primeras notas de Tocotó. Con un vestido corto dorado  y botas negras Amaia comienza el concierto marcando lo pauta de su actuación: un repertorio centrado en su último disco, del que sonaron una decena de canciones; y una puesta en escena donde la cantante navarra interpreta no solo con su magnífica voz sino también con todo su cuerpo a través de unas coreografías donde los movimientos de las piernas, los brazos o la gesticulación añaden matices a las interpretaciones de las canciones.

De esta forma, con un escenario presidido por una pantalla central para las tomas de las cámaras que la enfocaban desde el piano o el arpa y un conjunto de cubos con una escalera donde subió en un par de ocasiones para situarse por encima de sus músicos, la cantante baila y trota por un  escenario que ya domina a la perfección, aunque siempre manteniendo ese equilibrio entre la profesionalidad y la apariencia amateur de alguien que todavía no ha perdido su espontaneidad a la hora de enfrentarse a su público.

Magia en Benidorm y Dilo sin hablar certificaron un sonido limpio, a pesar de algunos problemas con el viento que soplaba ese sábado, y dieron paso al karaoke masivo que acompañó el resto de temas del concierto. Nanai elevó el ritmo con sus acordes de bossa nova en los que Amaia introdujo el tema de La Tarara. Para C’est la vie la banda acompañante transmutó incorporando dos violines y un bajo. Auxiliar, quizá el tema más redondo de su último trabajo, marcó un punto álgido del concierto convirtiendo una canción íntima en una celebración.

Foto: Luis Tormo
Foto: Luis Tormo

Tras luchar por situar el arpa en el sitio correcto del escenario –que Amaia explicó entre risas con la espontaneidad habitual en ella– para incorporar el micro, la cantante pamplonica interpretó Ya está. Con Santos que yo te pinte, el cover de Los Planetas, demostró la capacidad que tiene para hacer propio un tema ajeno.

Ya hemos indicado que Si abro los ojos no es real es un disco que amplía el universo temático de Amaia y de ahí que hubiera un hueco en el concierto para hablar de la experiencia de la muerte pues Fantasma introduce precisamente una reflexión sobre la muerte y la cantante lo unió a Despedida explicando que en Fantasma ella habla como si estuviera muerta y Despedida es un tema dedicado a la muerte de su abuela, pero con un recuerdo que se sitúa desde el punto de vista de una celebración, con la alegría de haber vivido y la conciencia de saber que la muerte inevitablemente siempre llega.

Con M.A.S.P. –la canción dedicada a su madre y que forma un duplo sobre las relaciones madre e hija con Auxiliar– y Girattuto continuó repasando el último disco –en medio hizo gárgaras con el agua e ironizó sobre lo payasa que es en el escenario– interpretando después El encuentro. Llegando ya al tramo final del concierto, cogiendo la guitarra, explicó que en festivales le encanta interpretar Quedará en nuestra mente por su carácter alegre. Con ese espíritu festivo, presentó a la banda que la acompañaba y tras una introducción rítmica al piano sonó Me pongo colorada, el conocido tema de Papá Levante.

Para cerrar el concierto sonó Tengo un pensamiento, una sentida canción de amor, en el que toma protagonista la voz de Amaia secundada por el redoble de la batería que acompaña el tramo final del tema. Con una despedida un tanto precipitada –marcada por el horario limitado habitual de los festivales– donde la propia Amaia explicó que tenía que dejar fuera del show dos canciones (presumiblemente una de ellas era Bienvenidos al show que es el tema con el que suele acabar los conciertos), finalizó una actuación que demostró que las canciones de la artista navarra, a pesar de su tempo lento, son capaces de emocionar en un recinto de las características de un festival.

Escribe Luis Tormo

Foto: Luis Tormo

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