Buscando mi camino
El documental No Direction Home de Martin Scorsese terminaba con el famoso concierto celebrado el 17 de mayo de 1966 en el Free Trade Hall de Manchester -que recogía las imágenes rodadas por D. A. Pennebaker durante la gira de Bob Dylan del 65 y 66- donde un seguidor del cantautor estadounidense le increpó llamándole «Judas». Bob Dylan que, desde que había incorporado un sonido electrificado en sus conciertos, era abucheado por salirse del formato acústico del folk (los conciertos tenían dos partes, una primera acústica, y una segunda, amplificada con los instrumentos clásicos del rock), se encaró al micrófono y respondió «No te creo» (I don’t believe you), añadiendo: «Eres un mentiroso» (You’re a liar!); posteriormente, en esas imágenes se veía a Dylan girándose hacia su banda, indicándoles: «Tocar jodidamente fuerte» (Play it fuckind load!) para interpretar una rabiosa versión de Like a rolling stone.
Este suceso es utilizado por James Mangold en la parte final de A Complete Unknown para ilustrar la actuación de Bob Dylan en el Festival de Newport de 1965, el famoso concierto donde fue abucheado por abandonar el formato acústico. Mangold juega con los acontecimientos, con las fechas, con los personajes, saltándose en ocasiones la verosimilitud de los hechos acontecidos; de ahí que, aunque la película se revista de una estructura de biopic, se obvian datos y elementos importantes (la relación con las drogas, canciones en actuaciones que realmente no existieron, la relación con Suze Rotolo fue más compleja y no limitada a un triángulo amoroso, etc.).
Con todo, el filme sigue el orden cronológico de la trayectoria inicial de Bob Dylan. El lustro que va desde su llegada al Greenwich Village neoyorquino hasta la reorientación de su carrera, para dar el salto de figura de la música folk a músico de rock, a partir de la segunda década de los años 60. Cinco años en los que el autor de Blowin’ in the wind se convirtió en un icono para una generación de jóvenes que se rebelaban contra el orden establecido en un contexto histórico plagado de conflictos (el racismo, la crisis de los misiles, las guerras).

Pero, bien sea a través de un relato clásico, como es el de Mangold, o bien con un retrato poliédrico como fue el realizado en I’m not there de Todd Haynes, resulta difícil aprehender todo el misticismo que despierta la figura y el legado de Bob Dylan. De ahí que A Complete Unknown, título muy significativo –extraído de una estrofa de Like a rolling stone– se centre en destacar la búsqueda de la independencia y la libertad para efectuar las diferentes transformaciones que Bob Dylan realizó a lo largo de su carrera.
A pesar del apabullante número de nombres que aparecen para ilustrar la historia del camino de Bob Dylan al éxito (Woody Guthrie, Pete Seeger, Joan Baez, Suze Rotolo –aunque en la película su personaje se llama Sylvie Russo–, Albert Grossman, John Hammond) y la detallada cronología de los hechos; Mangold apuesta por transformar el biopic en un musical, dando protagonismo a aquello que realmente traduce el alma, los sentimientos y el sentir del cantautor: sus canciones. Y el efecto que producen esas canciones en las personas que las escuchan.
Son esas canciones las que aportan el auténtico significado. Cada una de ellas explica el contexto histórico y su valor como reflejo testimonial de una época o un hecho. Así, la película comienza con la interpretación del tema Song to Woody en el hospital donde Woody Guthrie está internado, reflejando el homenaje de Dylan a uno de sus principales referentes.
Blowin’ in the wind, cantada por Dylan en una habitación de hotel junto a Joan Baez, pone el punto de vista en la reacción de Baez cuando la escucha, sabiendo que está captando el interrogante de un hombre ante los tiempos que vivimos. Al igual ocurre con The Times They Are a-Changin’, interpretada ante una multitud de jóvenes que inmediatamente hacen propia una canción que refleja sus inquietudes de rebeldía, una canción que habla de una generación que quiere dar un paso al frente para cambiar las cosas.
El uso de las canciones como recurso narrativo define también, mejor que con el diálogo, la vida personal del cantante. La ruptura entre Dylan y Sylvie se hace visible a través de la interpretación que realizan Dylan y Baez de It Ain’t Me Babe. La letra es una indicación expresa de Dylan a Sylvie de que él no el hombre que ella espera; el uso del primer plano de Sylvie, cuando escucha esa letra doliente, o su figura fuera de foco al fondo de la escena mientras cantan Dylan y Baez, significa el papel secundario de su antigua novia.

Para que este planteamiento funcione es necesario que el personaje –toda recreación en la pantalla termina siendo ficción– sea creíble; y en el caso de Dylan mucho más porque resulta difícil diferenciar la persona, del personaje y su mitología. La responsabilidad recae en Timothée Chalamet que, partiendo de elementos icónicos externos (la vestimenta, el pelo despeinado, las gafas de sol negras, la guitarra), es capaz de interiorizar la complejidad de un personaje que oscila entre la búsqueda del triunfo y la independencia, un hombre en el que convive la genialidad y el egoísmo, una persona que se confunde con su personaje.
Mangold, con esa vinculación creíble de Timothée Chalamet y con las canciones como soporte principal, se centra en ese periodo clave donde Dylan renunció a convertirse en el portavoz de una generación (ser Dios como bromea en una de las escenas de la película) para desarrollar su carrera como músico. Una transformación que sería la primera de una serie de giros con los que Dylan fue evolucionando a lo largo de los años. De ahí la negativa a no cantar las canciones de siempre, a no pertenecer a un pasado y una época concreta, a reivindicar la capacidad de seguir adelante como compositor.
La película concluye con la imagen de Dylan circulando por una carretera con su motocicleta. Un final abierto que anticipa el siguiente requiebro en la carrera de Dylan pues, a raíz de su accidente de moto en 1966, permanecería casi tres años alejado del público. Tras su regreso, su música se abriría a todo tipo de estilos, sin ataduras a su pasado de líder generacional, produciendo una ingente cantidad de álbumes y centrándose en sus actuaciones en directo.
Y esa es precisamente la conclusión de A Complete Unknown: la constatación de que Dylan es un músico, que la importancia de su figura reside en sus canciones y su papel de trovador, justificado a lo largo de años y años encima de un escenario; este año 2025, con 84 años, tiene previsto realizar más de 50 conciertos entre abril y septiembre-, sin abandonar la rebeldía –su rebeldía–.
Escribe Luis Tormo
Título: A Complete Unknown
País y año: EE.UU, 2024
Duración: 116 minutos
Dirección: James Mangold
Guion: Jay Cocks, James Mangold
Fotografía: Phedon Papamichael
Música: Bob Dylan
Reparto: Timothée Chalamet, Edward Norton, Elle Fanning, Monica Barbaro
Productora: The Picture Company, Veritas Entertainment Group, Fox Searchlight, Range Media Partners
Distribuidora: 20th Century Studios España