El 5 de agosto de 1996 The Beatles publicaron Revolver, un disco que –como muchos de sus álbumes– terminaron siendo obras de referencia para la posteridad. La grabación se había llevado a cabo entre el 6 de abril y el 21 de junio de 1966. De este disco se ha escrito, documentado y analizado hasta la extenuación, es por ello que en este artículo me gustaría resumir los tres elementos por los que podemos considerar Revolver como esa pieza esencial, clave, en la evolución del grupo de Liverpool.
Estos tres elementos o aspectos significativos del disco serían los siguientes: la capacidad de sintetizar el periodo histórico que se atravesaba en ese momento, el significado para la evolución de la carrera de The Beatles y, por supuesto, el valor musical del propio disco.
Captando el espíritu de una época
A mediados de la década de los 60 culminaron muchos de los cambios sociales y culturales que provocaron que la juventud comenzara a romper con el tiempo histórico vivido tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, un periodo de carestía económica caracterizado por cierto conservadurismo.
La música pop, encabezada por los propios The Beatles –pero no solo por ellos– era un nuevo lenguaje, una nueva cultura para la juventud. Una música que ahora ya no procedía únicamente de los EE.UU. sino que se originaba en Gran Bretaña; una música que comenzaba a conquistar el mundo y que terminaría siendo uno de los grandes patrimonios de la cultura inglesa de la segunda mitad del siglo XX con grupos como The Rolling Stones, The Kinks o The Who.
El fenómeno trascendió a la música extendiéndose a la moda (diseñadores, modelos), las artes como el cine o la pintura, y finalmente a la sociedad en general. Un fenómeno con epicentro en Londres –el conocido como Swinging London– y que convirtió a la capital británica en uno de los lugares con mayor efervescencia cultural. Una revolución que conllevó, en el ámbito de la juventud, cambios visibles como la ropa, el pelo largo, la atracción por otras culturas y religiones o el consumo de drogas.
Una de las principales tendencias de la música de esa época fue la aparición en EE.UU. y Gran Bretaña de la psicodelia, una creación musical que intentaba reproducir la experiencia vivida a través de las drogas en las canciones. La música comenzó a incorporar efectos de sonido, nuevos instrumentos asociados a otras culturas (como el sitar de origen hindú) y creando estructuras musicales más complejas, con letras más adultas, en las que la producción de las canciones –con la ampliación de pistas para la grabación que permitían un mayor juego– era una parte más de la elaboración musical.
La capacidad de captar el espíritu que flotaba en el ambiente es una particularidad artística que The Beatles llevaron adelante a lo largo de toda su carrera. De ahí que Revolver sirvió como embudo para canalizar esas nuevas tendencias y fue el disco que popularizó estas nuevas tendencias en el Reino Unido. Como afirman Peter Brown y Steven Gaines: “Siempre se atribuye a los Beatles no ser originadores de ideas, sino, más bien, seguidores perspicaces. Sin duda no inventaron el LSD ni la marihuana, y tampoco fueron los primeros en tomarlos, pero siempre se las arreglaban para estar en la primera fila de una corriente y luego popularizarla en un plano internacional.” (1)
Además, tenemos que situarnos en el contexto histórico y social de esos años, abstrayéndose de la globalidad comunicativa actual marcada y facilitada por el uso de las redes sociales, para entender el valor de marcar un camino, imponer una tendencia y que esta se extendiera prácticamente por medio mundo.
El hecho que The Beatles hablaran con franqueza del uso de nuevas drogas como el LSD o se interesaran por las corrientes filosóficas que procedían de la India, situaba el foco mediático de una juventud que buscaba nuevas experiencias, ampliar el campo de la percepción asociado a lo que se denominó también la contracultura. Incluso The Beatles –sobre todo John Lennon– comenzaron un activismo político manifestándose contra la guerra de Vietnam.
Para visibilizar este fenómeno mediático basta remitirse a las declaraciones de John Lennon en los Estados Unidos en marzo de 1966, mientras se encontraban de gira presentando precisamente el disco Revolver, en las que dijo que The Beatles eran más populares que Jesucristo, desatando un importante revuelo.
En este periodo histórico de mediados de los 60, con su mestizaje social y cultural, adelantaba toda la corriente de finales de los 60 con el verano del amor, la lucha por el cambio en las universidades norteamericanas, el pacifismo, y sobre todo, una juventud que se desmarcaba de la generación de sus padres. Un cambio que se materializó no solo en su aspecto externo como fue dejarse el pelo largo o una nueva forma de vestir, sino también en una revolución social que afectó a la forma de vida desde todos los puntos de vista (creencias filosóficas, religiosas o política, el sexo, el papel de la mujer en la sociedad, etc.).
Revolver, pieza angular en la carrera de The Beatles
En tres años el grupo originario de Liverpool había dado un salto impensable en cualquier carrera artística. De 1963 a 1966 hubo una distancia más allá del estricto periodo temporal debido las intensas sesiones de grabaciones compaginadas con conciertos, películas y apariciones en programas de televisión. De ser prácticamente desconocidos, más allá de la escena de Hamburgo, a convertirse en una referencia mundial.
El fenómeno sin precedentes de la beatlemanía, con las oleadas de fans persiguiéndolos prácticamente donde iban, dificultaba cada vez más la realización de las giras. 1966 fue, además, muy problemático en este sentido pues sufrieron las amenazas de muerte antes de su gira por Japón, una situación muy tensa en Manila –al no querer realizar una visita de cortesía a Imelda Marcos, la esposa del dictador filipino– y las protestas en los Estados Unidos por las declaraciones de Lennon sobre Jesucristo.
Además, en el sentido estrictamente musical, los conciertos dejaron de tener sentido. Con los equipos de la época para la sonorización de los actuaciones en recintos y grandes espacios era imposible oír las canciones debido a los gritos de un público enfebrecido, de ahí que el grupo decidió anular las giras pendientes. El hecho de renunciar a las giras, un hecho insólito entre cantantes y grupos de la época, les permitió concentrarse en el estudio para la elaboración de unas canciones cada vez más complejas que necesitaban del tiempo suficiente para su producción.
Revolver les mostró las posibilidades de continuar por ese camino, profundizando en la producción de unas canciones cuyo resultado final distaba de la composición inicial (2). Un camino que continuaría con la producción de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (1967), en la que explotó toda la creatividad musical de los cuatro músicos ingleses. De este celebérrimo disco se comentó la influencia de la música hindú y el ambiente de psicodelia que rodeaba el disco; elementos que ya estaban presentes en Revolver.
Es preciso remarcar el papel fundamental de George Martin como productor. Si fue importante desde los primeros años, en estos trabajos en los que los Beatles comenzaron a centrarse en su música para que ésta adquiriera un tono más adulto, Martin fue el gran valedor aportando siempre soluciones a las demandas de cada uno de los componentes, solucionando con experiencia e imaginación las dificultades técnicas.
Revolver
El disco comienza con dos canciones muy distintas pero que nos hablan de una realidad que va más allá de la mera canción pop. Taxman, compuesta por George Harrison, incorpora los primeros efectos como el conteo inicial de Harrison introducido a posteriori o el carraspeo de McCartney, un adelanto de los recursos técnicos que aparecerían a lo largo de las 14 canciones del disco. La letra denunciaba el abusivo sistema tributario inglés que elevaba los impuestos hasta el 95% con un ritmo musical fuerte en el que destacaban las guitarras distorsionadas de Harrison; en la canción aparecía para referenciar el contexto histórico el nombre del primer ministro y del jefe de la oposición inglés y la letra mostraba, como explica Mark Hertsgaard, la maduración compositiva de Harrison “algunos de los mejores versos que jamás escribiera: Now my advice for those who died/declare the pennies on your eyes” [Mi consejo para los que se mueran/Declarad las monedas que cierran vuestros ojos] (3).
El segundo tema era el clásico Eleanor Rigby, una canción sobre una mujer solitaria que traslucía la tristeza ante la soledad. La voz de McCartney describía con pesimismo una realidad a partir del verso inicial Ah, look at all the lonely people! [Aah, ¡mira a todas las personas solitarias!]. La conclusión era un entierro en solitario al que nadie acudió. La emotividad de la canción se refuerza con el arreglo de la melodía realizado por George Martin para un cuarteto de cuerdas que era el único acompañamiento para la voz de Paul McCartney.
John Lennon llega con I’m only sleeping en la que se escuchan la guitarras de Harrison grabadas al revés. La canción era un tributo a la satisfacción que le producía a Lennon quedarse horas y horas en la cama. La influencia de la música india es visible en Love you to, el tema compuesto por George Harrison. El propio guitarrista explica que la composición se basó en el empleo del sitar y la tabla como elementos clave para desarrollar el tema.
Here, there and everywhere fue un clásico instantáneo de McCartney. La típica canción sencilla de amor romántico, que se acompaña de las coros de John y George. Para John Lennon, poco dado a alabar las composiciones de su compañero y amigo, dijo: “Una de las grandes que hizo”.
Yellow Submarine era la canción escogida para que Ringo incorporara su voz. Con un tono casi infantil, el tema se convirtió en un gran éxito que tuvo su continuidad con la película de dibujos animados del mismo nombre. The Beatles y George Martín aprovecharon para introducir todo tipo de efectos. La canción terminó editada en single como cara B de Eleanor Rigby.
Para cerrar la cara A del dico, She shaid she said, la primera canción influenciada por el LSD. Lennon confirmó que la escribió cuando tomó ácido en un viaje a California con el actor Peter Fonda que no paraba de repetir “Sé lo que es estar muerto” y que termino convirtiéndose en la primera frase de la canción. Protagonismo para las guitarras de Harrison y un juego con los compases que le dan a la canción un tono irreal.
Para abrir la cara B dos canciones alegres y festivas. Good day sunshine y And your bird can sing, la primera compuesta por McCartney y la segunda por Lennon (que el propio autor odiaba). Temas sencillos pero tan efectivos como imperecederos.
For no one de Paul McCartney es una balada romántica sobre la pérdida de un amor. Un clavicordio doblado por encima de la pista de piano y la inclusión de un solo de corno inglés –escrito otra vez el imprescindible George Martin– elevan el tono general de la composición.
Dr. Robert, escrita por John Lennon, es un tributo a un doctor del mismo nombre que recetaba pastillas y anfetaminas a Lennon y a sus amigos. I want to tell you, la tercera composición de Harrison en el disco, con unos acordes disonantes de piano introducidos por McCartney, confieren a la canción un tono onírico.
Para terminar el disco, renegando de ese concepto de que las caras B de los discos era donde se acumulaban las peores canciones, dos enormes temas. Got to get you into my life, una gran composición de Paul McCartney, con influencia de la música Motown –en el año 1978 los Earth, Wind & Fire realizarían una gran versión– en la que Paul decidió introducir una gran sección de viento para reforzar la intensidad del tema.
Y finalmente, Tomorrow nevers knows, el tema de John Lennon que recogía esa corriente psicodélica influenciada por el consumo de drogas. Las indicaciones que Lennon le dio a George Martin es que quería que su voz sonara “como un Dalai Lama cantando en la cima de una colina”. Martin pasó la voz del Lennon por un altavoz giratorio y “cada beatle trabajó en su casa para crear efectos extraños y añadirlos a la mezcla. Los diferentes sonidos fueron añadidos a varias velocidades y a menudo hacia atrás” (4). La letra está inspirada en la lectura del Libro Tibetano de los Muertos que Lennon leía en esa época y que formaba parte de ese acercamiento a las filosofías orientales.
Todo el espíritu de una época tamizado por el talento de The Beatles en apenas 34 minutos. El disco que venía envuelto en la icónica funda diseñada por Klaus Voorman, fue número 1 tanto en el Reino Unido como en Estados Unidos, aunque la versión norteamericana difería de la inglesa en el número de canciones.
La senda ascendente de Revolver culminaría con el siguiente sencillo de doble cara A –Strawberry Fields Forever y Penny Lane– lanzado en febrero de 1967 y que antecedía a la culminación de toda esta evolución musical materializa en el disco Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band.
Escribe Luis Tormo
(1) BROWN, Peter y GAINES, Steven. Los Beatles. Una biografía confidencial. Javier Vergara Editor. Argentina. 1991
(2) The Beatles tenían la costumbre de grabar todas las sesiones de estudio. De esta forma está documentado el proceso de elaboración de cada canción, siendo posible constatar la evolución de los temas, el trabajo con las pistas e incluso algunas conversaciones y diálogos.
(3) HERTSGAARD, Mark. Los Beatles. Un día en la vida. Grijalbo, Barcelona, 1995.
(4) DOWLDING, W. J. The Beatles. Guía completa de canciones. Celeste. Madrid. 1995
