¡Qué bello es vivir!
Paco Arango debutó en el cine en 2011 con Maktub, una comedia dramática en el que junto a la historia de una pareja aparecía el personaje de un adolescente enfermo de cáncer; con anterioridad había cosechado un gran éxito con la serie televisiva Aladina. La película obtuvo repercusión mediática y fue nominada a dos premios Goya –el propio Arango como director debutante y Goya Toledo como actriz secundaria–. Desde entonces su cine se ha convertido en una herramienta para desarrollar sus proyectos benéficos para niños con cáncer a través de la fundación Aladina.
Un tipo de cine dirigido a todos los públicos que se mueve en el terreno de la comedia con unas pinceladas de elementos dramáticos o sociales que buscan despertar la emoción y la conciencia del espectador. Su filmografía tuvo continuidad con las películas Lo que de verdad importa y Los Rodríguez y el más allá.
Mi otro Jon, su cuarto largometraje, continúa asentado en el terreno de la comedia emocional a través de la historia de Merche (Carmen Maura), una mujer mayor, enferma terminal a la que le queda muy poco tiempo de vida. Consciente de su situación, Merche quiere hacer realidad una serie de deseos tanto para sus amigas como para ella. Su última voluntad será ver el mar en la isla de La Palma. Un viaje que la película aprovecha para poner en valor un territorio devastado por la erupción volcánica del año 2021 en un afán de ayudar a La Palma con unas idílicas imágenes al principio del filme y con la canción de los títulos de crédito finales.

En esta película Arango desempeña las tareas de director, guionista, productor y compositor del tema musical que acompaña los títulos finales; por lo que el producto final lleva –para bien o para mal– el sello personal e intransferible de su autor, que en este caso, además, recurre a una situación personal que ocurrió con su madre y que está en el origen del proyecto.
A pesar de que el resorte que activa la película es un hecho dramático, desde el primer momento el tratamiento pone de relieve el tono esperanzador ante lo inevitable. El guion de Arango contrapone a cada noticia desafortunada, una situación cómica que termina imponiéndose sobre la tristeza con el objetivo de resaltar la alegría de vivir, posibilitando que Merche disfrute del tiempo que le queda para conseguir que el grupo de amigas acceda a aquellos deseos que parecen imposibles. Este bloque, que hubiera necesitado de una mayor agilidad en el montaje, sirve para introducir toda una serie de cameos, aprovechando su carácter benéfico, de caras conocidas como las actrices Macarena Gómez, Ana Obregón o la escena en que aparece Mariano Rajoy.
La comicidad deviene no solo de la necesidad de cumplir los sueños imposibles de las amigas, cada cual más disparatado, sino de un giro de guion que se introduce a mitad película y que tiene que ver con el body swap, un término que sirve para agrupar aquellas películas basadas en el intercambio de cuerpos, que se pueden encontrar en cualquier género, pero que en la comedia fomenta las situaciones jocosas por el juego con el cambio de identidad; son títulos como Ponte en mi lugar, ¡Este cuerpo no es el mío! o Big, entre otros; en el caso de España, uno de los últimos ejemplos con más éxito fue la serie Estoy vivo.
El intercambio de Merche con el personaje del camionero vasco (Fernando Albizu), y su relación con el resto de personajes, provoca las situaciones cómicas más afortunadas basadas en el equívoco que se introduce en el matrimonio protagonista o el amigo del camionero que lo reconoce en La Palma. La distorsión producida en la relación familiar debido a los celos, la animadversión de Merche hacia su yerno o las confusiones debido al cambio de sexo introduce pequeñas maldades aunque el tono de la película nunca llega a sobrepasar el carácter familiar de un producto dirigido a todos los públicos pues el director nacido en México deja fuera de campo todo aquello que rompa el tono esperanzador y hogareño de la película.
En ese cúmulo de bondad que destila Mi otro Jon la idea de la muerte se contrarresta con la creencia de la pervivencia del alma y la aceptación de que la muerte va a llegar a todos, por lo que el objetivo es esquivar esa tragedia celebrando la vida. El guion también aborda otros temas secundarios como la soledad de la vejez o la pervivencia de la familia como unidad cohesionada ante los problemas.
La película se beneficia de un reparto en el que, junto a Carmen Maura y Fernando Albizu, brillan también Olivia Molina y Carlos Santos, rodeados de un sinfín de rostros conocidos. Paco Arango dirige con funcionalidad un guion que todo el mundo sabe cómo va a terminar y que provoca la sonrisa en una recopilación de escenas que recuerdan situaciones ya vistas.
Mi otro Jon –del que es inevitable separar sus buenas intenciones debido al carácter benéfico del trabajo de Arango– se caracteriza por un humor blanco, light, que pone en primer plano el optimismo, la alegría por vivir y la bondad de los personajes; en definitiva, un cine para todos los públicos (que no sean muy exigentes).
Escribe Luis Tormo
Artículo publicado originalmente en Encadenados