«La casa», un cómic de Paco Roca

Recuerdos

En España, a partir de los años 70, la adquisición de una segunda vivienda experimentó un auge notable. Las migraciones del campo a la ciudad y el afianzamiento de una clase media posibilitaron que numerosas familias contarán con una casita en el interior o cerca de la playa. En función del nivel económico de las familias, muchas de estas viviendas se construían poco a poco, con el esfuerzo directo de sus propietarios –que junto al dinero invertían su tiempo de ocio en restaurar, mejorar o ampliar esa segunda residencia–.

Una generación de hijos e hijas vivieron el esfuerzo de unos padres que sin un gran patrimonio eran capaces de acceder a ese estatus que les permitía disfrutar de una escapatoria para pasar los fines de semana y los periodos vacacionales. Hijos que asociaban su infancia y adolescencia –para bien y para mal– a esa casa de veraneo hasta que, con el paso del tiempo, conforme crecían, dejaban de acudir a esa casa.

Una parte de estas circunstancias se encuentran en La casa (Astibarri Ediciones, 2015), el cómic de Paco Roca. Un trabajo que tiene su origen en la muerte del padre del dibujante y que coincidió en el tiempo con el nacimiento de su hija; de ahí que esta obra tiene para su autor un efecto de catarsis, de liberación, fruto de esa experiencia dolorosa; y como ocurre con cierta frecuencia en el arte, la representación artística es la forma de expresar sentimientos particulares desde la ficción.

Foto: © Paco Roca / Astiberri Ediciones

En La casa, tres hermanos vuelven un año después de la muerte del padre a la casa familiar con la intención de venderla; pero cada trasto que tiran es un objeto que les recuerda el pasado. Un pasado que se va perdiendo, el de su padre, pero también el suyo.

Partiendo del entorno físico de la casa, entendida como residencia en la que se vivieron días felices, el relato trasciende para constituirse en el espejo en el que se refleja la historia familiar intergeneracional. La arquitectura, la terraza, la pérgola o el huerto despiertan los recuerdos de infancia y juventud de los tres hermanos asociados a la figura paterna.

Los recortes de prensa, los trofeos infantiles, la ropa vieja, el almendro seco o un sombrero de paja son objetos que atesoran el valor de evocar y sugerir recuerdos; cada uno de ellos se convierte en testigo de una época, desentrañando un pasado que -visto ahora desde el presente- tiñe de melancolía un pasado asociado a la figura de padre.

Pasar las páginas del libro es como recorrer un álbum fotográfico familiar donde las imágenes evocan el cariño hacia las personas queridas en el que la mirada hacia una infancia de juegos y las alegrías nos sitúa en una época de inocencia, donde problemas como el trabajo, las expectativas no cumplidas o la muerte, quedaban lejos.

La casa es una obra sobre la necesidad de reivindicar la memoria de padres y madres que se han sacrificado en tiempos más difíciles, de todas aquellas personas que nos han precedido y que forman parte de nuestras vida. El cómic de Roca no esconde todas las experiencias que nos moldean, desde las alegrías de la infancia hasta la realidad que significa ir creciendo para asumir las responsabilidades de la vida; hay una recopilación de momentos felices acompañados de la añoranza por no haber dedicado más tiempo a un padre que con el paso del tiempo vivía en soledad.

Foto: © Paco Roca / Astiberri Ediciones

Para esta historia tan personal, el autor valenciano escoge el formato apaisado. Una elección que le permite trabajar con viñetas organizadas por bloques que aportan un efecto de rompecabezas donde cada viñeta es una pieza de un puzle que se recompone en nuestra cabeza. La introducción de numerosos flashbacks –diferenciados por el color– conecta el presente con el pasado relacionando objetos, situaciones y realidades sociales distantes pero que al final aportan el conocimiento necesario para reconstruir una historia familiar.

El cómic está repleto de aciertos visuales que juegan con ese formato horizontal como podemos observar en el árbol del jardín que enlaza con el árbol genealógico que explica en una viñeta la historia de la familia; o los anillos del tronco que identifican diferentes hechos acaecidos durante su crecimiento. De igual forma, la configuración apaisada permite que la lectura se organice de diferentes formas dentro de cada página, aportando una mayor riqueza visual.

Los colores ocres crean un efecto sepia –como esas fotos viejas que pierden la tonalidad brillante tras el paso de los años– que remite directamente al eje medular de un relato que habla de la memoria y de la importancia de entender el pasado.

Un cómic que bajo su aparente simplicidad termina convirtiéndose en un relato complejo, profundo, cargado de sentimientos y emociones en el que resulta difícil no identificarse con alguna de las situaciones expuestas. Una obra que pone el acento en la necesidad de valorar los años pasados y, sobre todo, aprovechar el tiempo que podemos pasar con los seres queridos antes que se conviertan en recuerdos. Por ello La casa es una especie de redención, una reconciliación con el pasado en la que se transmite el amor hacia la figura paterna.

Foto: © Paco Roca / Astiberri Ediciones

La adaptación al cine

La relación de Paco Roca con el cine es conocida y sus cómics se han adaptado en Arrugas (Ignacio Ferreras, 2012), Memorias de un hombre en pijama (Carlos FerFer, 2018) o la serie La fortuna (Alejandro Amenábar, 2021) basada en El tesoro del Cisne Negro.

Ahora le toca el turno a La casa cuya adaptación ha sido rodada por el director valenciano Álex Montoya (Asamblea, Lucas). La película se encuentra actualmente en fase de postproducción.

Escribe Luis Tormo

La casa
Guion y dibujos: Paco Roca
Astiberri Ediciones. Bilbao, 2015
Color. Cartoné
136 páginas. 24 x 17 cm
ISBN: 978-84-16251-00-1

Con Paco Roca

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