Amy un documental de Asif Kapadia

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El 24 de julio de 2011 las portadas de los periódicos y medios de comunicación recogían la muerte de Amy Winehouse. La cantante británica tenía 27 años y sus problemas con el alcohol y las drogas venían de lejos.

Amy Winehouse irrumpió en la escena musical con Frank, su primer trabajo publicado en 2003, que rápidamente fue catalogado como la obra que favorecía la revitalización del soul, adaptándolo a la producción actual. Su segundo trabajo, Back to Black, la convirtió en una estrella. En este álbum aparecía Rehab, su canción más conocida, en la que se trataba específicamente el tema de la rehabilitación.

La exposición mediática nos permite seguir la carrera musical y el devenir personal de la cantante cuyo camino se puede rastrear fácilmente en internet (fotografías, entrevistas, actuaciones en programas y conciertos, etc.). En esos documentos se aprecia la ascensión y caída de la artista, y como la muerte física catapulta la creación del mito. Muerte que la emparenta trágicamente con otras estrellas como Jim Morrison, Janis Joplin, Kurt Kubain o Jimmy Hendrix, todos ellas convertidas en (tristes) leyendas.

Con motivo del décimo aniversario de la muerte de la cantante se anuncia el documental Amy Winehouse & Me: Dionne’s Story que promete aportar nuevas revelaciones. Sin embargo uno de los mejores trabajos sobre la cantante lo realizó, cuatro años después de su muerte, Asif Kapadia en un documental titulado Amy.

Foto: © Nick Shymansky. Vertigo Films

Amy incorporaba la etiqueta de “oficial” pues la familia dio el visto bueno en un primer momento y colaboró en la elaboración del filme, aunque tras su estreno se airearon diferencias entre el realizador y la familia por la imagen peyorativa que el padre de Amy recibió en el documental.
La elección de Kapadia no fue al azar pues es un especialista en este tipo de trabajos. En 2010 se dio a conocer con su filme Senna, sobre la leyenda del campeón de Formula 1, muerto en trágicas circunstancias a raíz de un accidente durante la celebración del gran premio de San Marino en el circuito de Imola en el año 1994. Una de las mejores virtudes de Senna era que mantenía el equilibrio entre el hombre y el mito, algo que no siempre se cumple en este tipo de trabajos donde el peso de la leyenda termina imponiéndose sobre cualquier otra cuestión.

En 2019 Kapadia realizó Diego Maradona, el documental sobre el astro argentino en el que se enfrentaba a las luces y sombras de un personaje mundialmente conocido focalizando las imágenes en el periodo que Maradona pasó en Italia.

Y esa necesidad de ahondar en la parte más personal es el objetivo que se marcó Kapadia en el documental sobra la cantante. Consciente de que el espectador conoce el relato clásico de la conquista del éxito y su posterior caída con todo detalle, el realizador de origen hindú apuesta por tres recursos con los que intenta dejar al descubierto el interior de la artista —y la persona— frente a la imagen creada en los medios.

Estos tres recursos son: en primer lugar, las diferentes declaraciones de todos los personajes que rodearon a Amy pero utilizando en la mayoría de las ocasiones la voz en off; en segundo lugar, el uso de fotografías, vídeos o mensajes de la artista y su entorno más cercano; y en tercer lugar, el posicionamiento como elemento clave de los textos de las canciones que van apareciendo en los planos del documental cuando éstas se reproducen en la pantalla (conciertos, grabaciones), completando y dotando de un significado extra a esos planos.

Foto: © Juliette Ashby. Vertigo Films

Desmontando a Amy

La gran mayoría de las afirmaciones de las personas que conforman el entorno que rodeó a la artista, tanto personal (los padres, el marido, los amigos, los conocidos) como profesional (representantes y managers, productores, músicos, periodistas), al insertarse en el documental mediante la voz en off y un rótulo que índica a quien corresponde el sonido, no rompen la continuidad del relato de Amy con el formato de las entrevistas.

Hay dos momentos en que podemos ver el uso efectivo de la combinación de imágenes y la voz superpuesta. En 2008, en la noche de los premios Grammy que se celebraban en EE.UU, Amy se encontraba en Londres (no viajó para no interferir el proceso de recuperación) y se preparó una conexión en directo de tal forma que la cantante británica se integró en la ceremonia desde el otro lado del océano. Esos premios, que la consagrarían como artista, significaron uno de los momentos álgidos en su carrera. En las imágenes vemos como todo su entorno se abraza a la artista y como Amy, desde el escenario, llama a su amiga para que se una a esa celebración. La voz en off de la amiga relata la emoción que supuso pero añade un elemento descorazonador cuando cuenta que lo primero que le dijo Amy es “qué aburrido es todo esto sin drogas”. Con lo que confirmaba la dependencia extrema de las drogas, incluso en una noche de éxito como esa.

La dureza del testimonio se acrecienta porque la voz en off suena mientras vemos las imágenes del éxito de la artista, de los abrazos con su gente, de los aplausos del público. Si se hubiese cortado esas imágenes para introducir el plano de la amiga relatando el suceso no habría tenido la misma fuerza y se hubiese roto el discurso que el filme va hilvanando: el éxito profesional no esconde el fracaso personal.

Foto: © Rex Features. Vertigo Films

Lo mismo ocurre al final del filme cuando, días antes de la muerte de la artista, sobre una fotografía de su rostro, oímos la voz de su amiga contar cómo la llamaba Amy para decirle que quería volver a verle a ella y a sus amigas de siempre, que las necesitaba, que se encontraba mejor. La cámara se acerca a esa imagen fija de su rostro mientras la voz en off explica cómo Amy estaba demandando una vuelta a la época en que esa amistad era importante. La voz en off y un movimiento sobre la imagen de Amy recarga el efecto dramático gracias al mantenimiento de la continuidad.

En el caso de una vida relatada casi en directo a través de los periódicos, televisiones e internet; el uso de fotografías, audio y videos de carácter privado aporta el valor imprescindible como contrapunto a la imagen pública de la artista.

El carácter oficial del documental permite manejar documentos inéditos aportados por la familia que son esenciales para mostrar la imagen íntima del ser humano y que sin el beneplácito del círculo más cercano de la protagonista hubiera sido imposible acceder a ellos.

En el caso de Amy, las imágenes infantiles de la artista, los primeros videos en los que se muestra la relación con los amigos íntimos o sus primeras interpretaciones caseras y semiprofesionales, nos desvelan el mundo interior de la persona de manera paralela a la artista que va forjando su camino.
Frente al éxito y el halago profesional del personaje público en los años de mayor triunfo, entre la publicación del primer trabajo y el triunfal segundo disco, podemos ver las imágenes de la lucha interior de la persona con sus inquietudes, sus dudas y como los problemas de drogadicción van trazando la dualidad del personaje. Los videos que certifican el mal estado de Amy, las fotografías del interior de su casa que escenifican el deterioro físico del hogar o las escenas de su rehabilitación, van apuntando hacia el futuro desenlace trágico.

Y el tercer pilar sobre el que se asienta la estructura de la película es situar las letras de sus composiciones como un elemento fundamental para establecer una sinergia entre la vida personal y profesional.

Para que las letras adquieran relevancia, Kapadia las muestra en la pantalla cuando las canciones se reproducen. De esta forma tanto para el público anglófono (que muchas veces las oye pero no reflexiona sobre su significado) y por supuesto para los que no conocen el idioma, la reproducción de las letras asociadas a las imágenes, complementan y amplifican su significado.

Es conocido que la letra de su mayor éxito, Rehab, reflexiona sobre la idoneidad o no de acudir a la rehabilitación, justo en el momento en que Amy y su familia —su padre— evalúan si es necesario su ingreso o no en un centro de estas características. Pero este ejemplo se certifica en sus diferentes canciones donde las letras nos van indicando sus sentimientos sobre la felicidad, la tristeza, el amor o sus diferentes rupturas y desengaños. La tesis es que cada canción, cada composición, es un pequeño retrato que sirve para recomponer la imagen poliédrica de la artista y de la persona.
La interpretación de Amy es muy importante (su voz, el acercamiento al soul y al jazz, sus movimientos en directo) pues lo decisivo es que Amy no se dedicaba a reproducir standards sino que fue elaborando en sus dos trabajos una obra compositiva apegada a su propia persona.

Foto: © Nick Shymansky. Vertigo Films

Dónde estabais en los malos tiempos

Quizá el elemento más endeble del documental sea la división entre buenos y malos en el que el montaje termina encorsetando a los diferentes personajes que pululan alrededor de la protagonista para justificar el triste devenir de los acontecimientos en base a unos posibles culpables.

Así destacan de una manera peyorativa la figura del marido, Blake Fielder-Civil, al que se reserva el papel de introductor de las drogas en la vida de Amy; los managers y representantes preocupados exclusivamente de la explotación comercial (obligación de continuar las grabaciones o las giras); la ambivalencia del padre de la artista, casi más preocupado de la continuación de la carrera profesional de su hija que de afrontar los evidentes problemas de dependencia de las drogas y el alcohol, de hecho, este es el elemento que desató la polémica con la familia, que tras ver el documental se sintió traicionada por el director; y finalmente el papel jugado por los medios de comunicación (paparazzis, prensa amarilla, televisiones) que ejercitaban el acoso mediático, acoso que el director presenta en reiteradas ocasiones casi como un fusilamiento gráfico (la ralentización de los flashes de los fotógrafos que se asemejan a disparos que impactan en los protagonistas).
Frente a estas influencias malévolas, las amigas y amigos de siempre, algunos músicos que la acompañaban, todos ellos preocupados por el declive físico y psicológico de la artista y alertados por la sensación de pérdida de la realidad de Amy.

Buenos y malos, una personalidad frágil, la presión excesiva del éxito, una trayectoria de ascensión y caída, la encarnación del juguete roto, etc. Esta es la parte más ambigua del documental y le toca al espectador decidir o valorar el papel jugado por cada parte.

Salvando este último elemento, el resultado final que nos presenta Asif Kapadia es encomiable pues hay que reconocer las dificultades para organizar una cantidad ingente de material (el primer montaje del filme se iba a las tres horas de duración), además de batallar con una imagen de Amy Winehouse, recreada una y mil veces desde su muerte, que se ha convertido en un estereotipo.

Dificultades que se solucionan perfectamente mediante un ritmo muy ágil que nos acompaña desde el principio hasta el final y en la apuesta firme por plantear a la artista como autora de una obra coherente que nos habla sobre ella misma y que se eleva por encima de los aspectos más trágicos de su vida.

En resumen, un documental imprescindible para acercarnos a la figura de Amy Winehouse y que certifica la capacidad introspectiva de Kapadia para desvelar al espectador la personalidad de sus protagonistas.

Escribe Luis Tormo

Título: Amy
País y año: Reino Unido, 2015
Duración: 128 minutos
Dirección: Asif Kapadia
Guion: Asif Kapadia
Montaje: Chris King
Música: Antonio Pinto
Reparto: Amy Winehouse, Mitch Winehouse, Salaam Remi, Mos Def, Nick Shymanksy, Mark Ronson
Productora: On The Corner Films, Film4 Productions
Distribuidora: Vertigo Films

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Such a tragic lost, I was definitely a fan and very familiar with her story. Thanks for sharing.

    1. Luis Tormo dice:

      I think the same. Thanks for your comment!

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